Ésta es sin duda una nueva edad del hombre. El dominio de la naturaleza mediante la tecnología. La satisfacción casi absoluta de las necesidades naturales del hombre. La pobreza o la indigencia son hoy en día cánceres políticos, provocados por los fanáticos que apoyan y sostienen ideologías y órdenes sociopolíticos y socioeconómicos inútiles e ineficientes. No es como fue en otras edades el conocimiento de la verdad, el progreso civilizador o la conquista del territorio lo que importa a las personas y a la sociedad en su conjunto hoy en día. Es difícil tener ideales abstractos o ambición material cuando la supervivencia y el entretenimiento están aparentemente garantizados.
En la edad antigua, hasta la caída de la Roma occidental, la conquista era lo importante. Vencer o ser vencido era abrazar el éxito o la esclavitud. Grandes ejércitos, cientos de miles de hombres, enormes imperios tanto en oriente como en occidente. La dominación como fin último.
La edad media no obstante fue la edad de la búsqueda del conocimiento y la verdad. ¡El auge de la razón! El discernimiento para distinguir lo real de lo imaginario, el cuento de las cuentas, el perfeccionamiento del hombre. ¡¿Qué es ser hombre, dónde está y de dónde viene, cómo debe ser el hombre, cómo organizarse?! No solo los avances en cuanto a filosofía, justicia, política, economía, ciencia (las universidades) y procesos e instituciones (el parlamentarismo) nos permitieron construir sociedades complejas de hombres libres sino que eso precisamente provocó el descubrimiento de grandes avances tecnológicos, como el reloj, que cambiarían el mundo para siempre.
La edad moderna significó la expansión de la fuerza civilizadora por toda la tierra. Los verdaderos hombres libres, no los siervos o imposible los esclavos, los funcionarios o los que viven del poder (paguitas), si no los hombres con libertad que en el ejercicio de su iniciativa personal gracias precisamente a que son libres y la pueden tener, se lanzaron a la aventura, la empresa, a la invención y transformación física y real del mundo bajo todo ese conocimiento pensado, razonado, trabajado y atesorado durante la edad media.
Como un toro irrumpe el descubrimiento de América en esta edad, la navegación transoceánica, la industria artesanal, el libre comercio de bienes y capitales, ¡la artillería moderna! Son avances prácticos, no mayormente teóricos como en la edad media, que se producen en todas las disciplinas observables. Sí, no iban proponiendo votaciones o referéndums. Muy conscientes de que la realidad se impone no se propone cada uno utilizó sus sutilezas según había sido enseñado, según su credo, condición o ambición 😉
Fue España en su inicio el adalid de tanta modernidad porque era España gracias a la reconquista el territorio culto, avanzado en cuanto a instituciones y procesos, civil y militarmente más libre del mundo. 700 años de guerra, de conquista y pérdida de territorio, hicieron que el español fuera un colono no un siervo. Su propio dueño y señor porque la frontera estaba siempre cerca y cada uno debía medrar y protegerse. En España había pocos siervos y señores respecto a los hombres libres. Algo bastante único en el mundo.
Todo esto brindó las premisas necesarias para que la “ley de los grandes números” actuara: “Cuando repites muchas veces un experimento el promedio de los resultados observados tiende a acercarse al valor esperado teórico.”
Mucha gente libre probando cosas porque tenían libertad para ello. ¿Qué probaban? Pues lo que habían estudiado, pero no se había podido probar, o se había probado pocas veces no pudiendo obtener consistencia en los resultados.
Y así probando y probando conquistaron el mundo en todos sus campos.
En los S.XVIII y XIX todavía estaban entre las ciudades más prosperas del mundo:
Madrid, Ciudad de Méjico, Lima, La Habana o Buenos Aires.
Ni una de estas ciudades está ahora en la lista… ¡porque ya no es aquí donde están los hombres libres!
En los s. XIX y XX los hombres libres nacieron y crecieron en Estados Unidos y así acabaron el último siglo siendo una potencia sin igual. Vencedora absoluta de todos sus enemigos, número 1 en patentes y tecnología, número 1 en universidades, número 1 en comercio y finanzas, etc. Y sin embargo empiezan a flaquear…
Porque ellos y ¡nosotros más!, todo occidente, hemos sucumbido a las leyes innecesarias, la burocracia, el partidismo electoralista, los impuestos y todas las caretas de plomo buenistas que nos ponemos o nos ponen y no evitan que el mundo reconozca en que nos hemos convertido: unos inútiles.
1.- Clase media rebajada a clase baja por el auge de impuestos y la falta de libertad para trabajar.
2.- Inseguridad en las ciudades por el auge de crímenes con violencia e inmigración ilegal descontrolada.
3.- Inseguridad jurídica, leyes contradictorias, partidos políticos fomentando la ilegalidad: okupaciones, dobles imposiciones, independencias regionales, imposibilidad de tramitar licencias o permisos, etc.
4.- Más gente viviendo del erario público que trabajando en el sector privado pagando impuestos para mantenerlos.
“El socialismo nunca redistribuye de los ricos a los pobres, sino de la clase media hacia los políticos. Por eso muchos de los verdaderamente ricos, los multibillonarios, están encantados con el socialismo y el Estado depredador, dado que elimina la competencia.” Daniel Lacalle.
Para terminar: sí hay nuevas regiones en el mundo donde los hombres libres están medrando, prosperando y liderando. Mirad a Asia, donde en apariencia sus regímenes conceden menos libertad porque igual no hay partidos políticos o libertad de expresión. Pero tampoco las había en España en la edad moderna ni en Estados Unidos en pleno s. XIX cuando Lincoln metía en la cárcel a periodistas y supendía el “habeas corpus”. Porque aunque estas libertades se agradecen no son fundamentales o imprescindibles.
2 son las imprescindibles:
1.- Libertad de decidir sobre el dinero que ganas y tus posesiones materiales. No sobre menos del 50% después de impuestos como sucede ahora en occidente. Sin esta libertad eres un esclavo o un siervo. Y aún después de los impuestos tenemos toda clase de restricciones totalmente arbitrarias, injustas, puramente ideológicas y tiránicas.
2.- Libertad para trabajar o “intentar” trabajar de lo que quieras, como quieras, cuanto quieras y donde quieras. A la vuelta del descubrimiento de América el PSOE/PP hubieran multado, juzgado y condenado a cárcel a Cristóbal Colón porque, aunque fueran voluntarios, sus trabajadores habían tenido que trabajar demasiado. Sin estas dos condiciones no hay “ley de los grandes números” no hay iteraciones suficientes porque ni hay suficientes hombres libres probando ni los pocos que hay pueden probar suficiente, luego no hay éxito, luego no hay progreso, luego no hay riqueza sino pobreza.
