Hits para olvidar, canciones para recordar

Hay personas que escuchan música.
Otras escuchan la letra.
Y luego están quienes escuchan ambas.
No sé, adivinad cuáles suelen necesitar terapia.

Quizá te paras en un semáforo, con los cascos puestos, y empiezas a prestar atención a lo que dice la canción. El cantante habla de su infancia, que no fue la más fácil, o de la última vez que le rompieron el corazón. De cuánto la echa de menos todavía.
Y entonces se te para el mundo. Porque, sin quererlo, conectas.
A veces el dolor es capaz de unir a la gente, incluso a través de una canción.

Otra noche quedas con amigos, vais a un bar y suena buena música. Todo bien hasta que llega el momento moderno de la noche. Suena uno de esos artistas que no vocaliza mucho, y si consigues entender alguna palabra, no es precisamente un sentimiento. Es algo más físico. Más básico.
Y ahí es cuando te das cuenta de que todo el mundo se la sabe, la canta y la baila. Y, con perdón, si queréis, os digo quiénes serían al final los que necesitan terapia.

Yo me quedo con las letras.
Las que también se bailan, también se disfrutan y también te hacen feliz.
Pero que, además, te levantan cuando estás en el suelo.
Te acompañan cuando no puedes hablar con nadie.
Y se convierten en recuerdos imborrables con la gente que quieres.

Porque hay canciones que no solo suenan.
Te salvan.

Porque para mí, la música que merece la pena no la vas a encontrar en un reel pegadizo.
Sé que puede ofender, pero solo intento llamar la atención sobre una realidad: que hay jóvenes sin cultura musical, y que dentro de unos años su recuerdo será una canción que, con suerte, no hablaba precisamente de amor.

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Popes80 – ¿Quiénes somos?

Estamos a favor de las armas, sobre todo de dos: pluma y cámara.
Si gritan fuego, corremos con gasolina, y si no sabes algo, te lo vamos a contar ¿El pop rock español? Sí, por supuesto, pero también la cultura, el humor, la actualidad, la política, y el análisis de lo que nos rodea a manos de los cronistas más prodigiosamente desquiciados. Itxu Díaz y Miguel Castellví, que trabajaron juntos en la fundación del diario The Objective como director y CFO respectivamente, cabalgan otra vez junto a un equipo de nuevos y antiguos colaboradores en esta refundación periodística alzada sobre los hombros de Popes80, que deja a su espalda 25 años de dedicación al pop rock español.
Periodismo musical y cultural, periodismo de autor y opinión, periodismo global, periodismo de mañana para una generación a la que ya no le interesa el periodismo, pero a la que tenemos pegada a la pantalla desde el primer día, porque Popes80 es… otra cosa.

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