Es cinco. Cinco de junio, pero el reloj aún no marca las cinco de la tarde. Es cinco. Y un día como hoy de hace 127 años nacía en Fuente Vaqueros Federico García Lorca.
La figura del poeta, no sólo es universal, sino que tiene aún mucho que aportar, decir y a la que exprimir. Federico, inmortal, más vivo que nunca. En cada uno de sus versos, de sus letras, de sus dibujos y dramas. Muestra de ello, y en un acto de justicia poética, Miguel Poveda, enamorado confeso del granadino, llega a la ciudad de la Alhambra para recordar y marcar todos y cada uno de los lugares donde el poeta soñó, se inspiró, vivió.
Conversamos sobre este nuevo proyecto. No nos encontramos en el Café de Chinitas, pero sí que, bebemos limonada todos, para sofocar este calor plomizo que cae sobre nuestros hombros.
Poveda publicó en 2018 Enlorquecido, su primer disco dedicado al poeta. En 2024 volvió a homenajearlo con Poema del cante jondo. Profundizar en la obra y vida de Lorca le hace sentirse muy unido espiritualmente a él: “No sólo me fascina el artista, también el hombre comprometido, sensible a las músicas de raíz, al teatro, al ser humano y la naturaleza”.
Paseaban uno, dos y tres, no tres banderilleros, pero sí tres artistas en lo suyo, por la capital granadina, y uno de ellos, Miguel, sintió un susurro, un suspiro de esos que reman por el aire de Granada, concretamente, en Acera del Darro, 50. Y entusiasmado y decidido, descubriendo que allí, entre 1909 y 1916, pasó su adolescencia el de Fuente Vaqueros, alquila el Bajo A, para establecer ahí el centro/casa cultural Federico en Granada. Aunque la placa que señala dicho lugar se destapó el 13 de mayo, las visitas y rutas por la Granada de Lorca comienzan hoy. Cinco. “En este lugar situamos a un Federico que viene de la vega a vivir a la ciudad. Tiene cerca el teatro Cervantes, el Café Alameda, el Centro Artístico… Además de hacer amigos que son decisivos en el desarrollo de Federico como artista. En este sencillo local hemos procurado ilustrar, como en un pequeño museo, esos años de la familia García Lorca”.
El edificio mantiene la fuente sobre la que él y sus hermanos, Francisco e Isabel, hablan en sus libros. El agua de Granada. El resurgir de la vida. Las risas de la familia Lorca.
La idea se extiende más allá de las visitas al centro y las rutas. “Queremos hacer lecturas de poesía, charlas, coloquios, conferencias… Aparte de organizar algunas actuaciones en los teatros de la ciudad, y de seguir un camino que lleve a continuar señalizando los lugares que son historia en la obra y vida de nuestro poeta”.
Poveda se muestra feliz por la gran y emotiva acogida que está teniendo este proyecto: “por parte de los granadinos y gente de todos las partes del mundo que me escriben curiosos por conocer este lugar desconocido para la mayoría”.
El cantaor, no sólo atraído por su poesía y teatro, sino que también por sus entrevistas y cartas, ya que trazan un perfil de ser humano fascinante y con el que se siente identificado, comenta que le habría gustado enseñarle a Lorca su música en la huerta de San Vicente, o en la del Tamarit, por ser dos lugares mágicos e inspiradores. En la de San Vicente ya lo pudo hacer, en la inauguración del festival internacional de poesía. Allí, con la luna de testigo buscando su hueco entre los cipreses, los balcones de la casa abiertos… Y apoyado sobre la barandilla, Federico seguía atentamente el recital músico-poético que brindó el catalán. El catalán que ha revolucionado Granada, y promete seguir haciéndolo, en pro del poeta.
Federico era, es y será universal y eterno, aunque a veces tengan que venir de fuera a recordarlo.
¡Anda jaleo has montao’, Miguel!
