No es de extrañar que la última novela de Joël Dicker, ‘La muy catastrófica visita al zoo’, se encuentre entre uno de los libros más leídos de este, casi finalizado, verano. Un libro cortito, de fácil lectura, con una historia entretenida, es la opción ideal para llevar en la maleta, bolso de playa o mochila de montaña.
Fue uno de los regalos que recibí por parte de mis amigos para mi cumpleaños y lo acogí con mucho agrado, primero porque “a caballo regalado no le mires el diente”, y, sobre todo, porque me gusta bastante el suizo. No el dulce, que también, sino el autor del libro. Me gusta el suspense y misterio que lleva generando en sus libros, y la manera de crear esa intriga en cada una de sus páginas, lo cual te invita a leer con ligereza y entusiasmo para alcanzar con avidez la resolución del caso.
En esta visita al zoo que nos presenta Joël no encontramos apenas nada de esa esencia a la que nos tiene acostumbrados el autor. No obstante, mantiene cierto halo enigmático a través de un grupo de niños especiales que se ven envueltos en una cadena de ‘catastróficas’ y ‘desdichadas’ aventuras.
Dicker plasma en estas páginas, gracias a esa serie encadenada de desventuras, un sentido del humor, un gracejo e ironía de la que se ayuda para, por medio de unos niños ‘especiales’, criticar a los adultos y a esta sociedad carente de tantos valores en la que convivimos.
Se apoya en esos seis niños ‘diferentes’ para lanzar dardos contra aquellos padres de alumnos ‘normales’ que no quieren la inclusión y tolerancia, pero que presumen de tolerantes, educados y modernos, mostrando, en más de una ocasión, sus aires casposos y retrógrados. También utiliza su retórica y sarcasmo para romper una lanza a favor de la democracia, tan denostada, corrompida y manipulada según el aire que más caliente, o convenga.
Este nuevo viaje del helvético hasta llegar al zoo, y hacer que todo salte por lo alto, tiene unos guiños simpáticos, alegres y sencillos. No es un libro con un vocabulario rico, ni una literatura exquisita, pero es una lectura agradable y amena, que te acerca a temas de la actualidad por medio de la mirada de los niños. Y, a veces, muchas, debemos mirar la vida a través de esa mirada, para entenderla y vivirla de una manera más bonita e inocente. Y porque, sin darnos cuenta, ellos solucionan nuestro mundo y le ponen remedio a todo mal.
