El balcón de toda casa

Una nube de incienso se abría lentamente. Tras ella asomaba un balcón al que, por primera vez en muchos años, nadie se asomaba.

Rumio incesablemente aquella imagen, y este pensamiento, desde el lunes de la pasada semana, es decir, desde el Lunes Santo de este 2026.

Procesionaba la hermandad del Rescate por su barrio de la Magdalena, calles de cierta angostura, cuando alcanzado el final de la calle San Miguel Alta para realizar su variación y encarar el paso del Señor de Granada la calle Cruz, el palco de honor de cada Semana Santa, sito en un bloque de dicha calle, no tenía quien lo ocupara.

Nadie subió la persiana, ninguna persona abrió la puerta de la terraza y la señora, podría considerarse la ‘abuela’ entrañable que cada Lunes Santo se encontraba cara a cara con el Señor del Rescate, no salió a recibir a su Cristo de Mora.

La emoción y lágrimas incontroladas de quienes íbamos detrás del paso, presenciando esta ausencia, nos unieron, como cada estación de penitencia, aunque este año – supongo – por otro motivo. Siempre nos conmovía esa escena de aquella mujer mayor pudiendo casi rozar el rostro de Jesús del Rescate, que tanto expresa, que tanto nos dice si se contempla detenidamente, incluso fugazmente.

Este año el sentimiento era diferente, y es el que llevo meditando desde el treinta de marzo.

Con balcón o sin balcón, terraza o no en vuestra casa, aquella persiana bajada, aquella terraza silente y sin vida, es una metáfora de la vida.

A todos nos puede venir a la mente esa puerta que jamás se volverá a abrir. Todos, o muchos de los que se estén deteniendo a leer estas palabras, tenemos esa terracilla de casa de nuestras abuelas, de algún familiar, que se ha cerrado para siempre. Y con ese cierre, inmensidad de recuerdos quedan vivos entre aquellas paredes y en nuestra memoria.

La vida, tan efímera, y cada día soy más consciente de ello, no está para malgastarla con gente negativa, con enfados y malos ratos, ni con historias que no aporten. La vida es un regalo otorgado por Dios, quien nos dota con dones para ponerlos al servicio de los demás, y está para ser vivida de la mejor de las maneras: con nuestros deberes y obligaciones, con nuestros momentos divertidos, familia, amigos, pareja… Disfrutando sin perder el norte, ni el sur. Trabajando para vivir, pero no viviendo para trabajar. La puerta, o ventana, que suponemos que siempre permanecerá abierta, se clausurará. Y aunque Dios siempre nos llena de aire fresco y la fe nos permite mantenernos en pie y nos consuela con la vida eterna, no nos arrepintamos de no haber pasado tiempo con las personas que ya no se asomarán más a aquel balcón.



Más contenidos:

Tienda

Popes80 – ¿Quiénes somos?

Estamos a favor de las armas, sobre todo de dos: pluma y cámara.
Si gritan fuego, corremos con gasolina, y si no sabes algo, te lo vamos a contar ¿El pop rock español? Sí, por supuesto, pero también la cultura, el humor, la actualidad, la política, y el análisis de lo que nos rodea a manos de los cronistas más prodigiosamente desquiciados. Itxu Díaz y Miguel Castellví, que trabajaron juntos en la fundación del diario The Objective como director y CFO respectivamente, cabalgan otra vez junto a un equipo de nuevos y antiguos colaboradores en esta refundación periodística alzada sobre los hombros de Popes80, que deja a su espalda 25 años de dedicación al pop rock español.
Periodismo musical y cultural, periodismo de autor y opinión, periodismo global, periodismo de mañana para una generación a la que ya no le interesa el periodismo, pero a la que tenemos pegada a la pantalla desde el primer día, porque Popes80 es… otra cosa.

Miguel Castellví
Editor

Itxu Díaz
Director