El arte de escoger mal

“Para ofender a un hombre fuerte dile una mentira. Para ofender a un hombre débil dile la verdad”.
Desconocido

Hay un librito por ahí que se llama Psicología financiera de James Montier que cuenta en sus primeras letras: “Supongamos que coloco delante de ti una serpiente enorme dentro de una caja de cristal. En cuanto la serpiente se mueva saltarás hacia atrás, aunque no te den miedo las serpientes y sepas que está en una caja de cristal. Porque esa señal que se envía a la amígdala, centro del cerebro que gestiona el miedo y el riesgo tiene preponderancia sobre todos los demás sistemas cerebrales. Incluso el de la lógica y la razón propio del ser humano que es el que te dice que no pasa nada porque la serpiente está en una caja de cristal”.

Este fascinante hecho muestra que “nuestro cerebro está adecuadamente diseñado para el entorno con el que nos encontramos hace ciento cincuenta mil años, pero es potencialmente poco apto para la era industrial de hace tres cientos años y tal vez más inapropiado aún para la era de la información en que vivimos actualmente”.

Si nos paramos a pensar tiene todo el sentido del mundo porque la evolución de la naturaleza es lentísima en comparación con la vida de un ser humano. Tomad como ejemplo frente a todas las chorradas que se dicen hoy en día sobre este tema, la evolución de los glaciares en Suiza. En el 218 a.C. Aníbal cruza con elefantes y tropas norte-africanas e hispanas los Alpes; que nadie piense que iban simplemente abrigaditos por la nieve y el hielo… ¡El clima era mucho más cálido que ahora y los glaciares más pequeños! Y este clima cálido duró hasta el 400 d.C. más o menos. Posteriormente entre los S.XIV y XIX sufrimos una pequeña edad de hielo con clima frío y glaciares que se expandieron en Suiza hasta su cénit en el 1.850 d.C. más o menos. Y desde entonces llevan descongelándose a veces más rápido a veces más lento (con Aníbal sin duda el calorcito se debió al efecto invernadero de los pedos de sus cuatro elefantes africanos que estuvieron a punto de desertificar España, Suiza y sus alrededores, no a que el clima de la tierra es fluctuante).

¡Qué pequeños somos! ¿verdad? Hablamos de cientos o de miles de años, cuando nosotros con suerte estamos ochenta de este lado de la hierba, solo para observar pequeñas diferencias, evoluciones, en la naturaleza. Y eso es durísimo cuando eres una especie, el hombre, que en los últimos trescientos años acaba de cambiar por completo su manera de vivir, civilizar y multiplicarse en esta tierra.

El libro continúa y hay un pequeño experimento que me parece clave para este artículo. Shane Frederick, de Yale diseñó este test Cognitive Reflection task (CRT) compuesto por tres sencillas preguntas. Intenta responder bien las tres:

“1.- Un bate y una pelota cuestan 1,10 dólares en total. El bate cuesta un dólar más que la pelota. ¿Cuánto cuesta la pelota?
2.- Si cinco máquinas tardan cinco minutos en fabricar cinco artilugios, ¿Cuánto tardarán cien máquinas en fabricar cien artilugios?
3.- En un lago hay un grupo de nenúfares. Cada día el grupo dobla su tamaño. Si hacen falta cuarenta y ocho días para que los nenúfares cubran todo el lago, ¿cuánto tiempo tardarán en cubrir la mitad del mismo?”,

Un bate + una pelota = 1,10 dólares.
Un bate – una pelota = 1 dólar.
Dos bates = 2,10 dólares.
Un bate = 1,05 dólares.
Por tanto una pelota = 0,05 dólares.

En la segunda pregunta la respuesta correcta es cinco minutos. No cien como piensan rápidamente la mayoría.

La respuesta correcta de la tercera pregunta es 47 días. Puesto que si tiene que doblar cada día, el último doblaje tendrá que ser obligatoriamente el día anterior a los 48 días que nos indica el enunciado de la pregunta.

Si lo has hecho tan mal como yo tranquilo, es normal. Pero no, la verdad es que no estés tranquilo, ni un poquito. Porque eso significa que como si tuvieras el cerebro de un tablón, tomas decisiones, muchas de ellas mmmmuy importantes basándote totalmente en tu reacción visceral*, tus emociones o mucho peor… tus sentimientos 😉

Lo más grave es que tú y yo no somos los únicos con cerebro de mosquito en el planeta tierra, porque de 3.500 personas a las que Frederick entregó el test solo el 17% logró responder bien a las tres preguntas. ¡El 33% no logró responder bien ni una pregunta! Y solo en el grupo formado por estudiantes del MIT, es decir ingenieros, lograron responder correctamente las tres preguntas el 48% de los encuestados. Cof, cof… gobiernos tecnócratas… cof, cof…

Lamentablemente como veíamos con el ejemplo de la serpiente o con este experimento, todavía confiamos primeramente y en demasía en nuestro instinto, nuestras emociones o nuestros sentimientos. No hay duda de que en un entorno de supervivencia en la naturaleza tienen todo el sentido del mundo, pero no en un mundo de procesos complejos y toma de decisiones avanzadas. No puedo pagar la hipoteca porque un cliente me ha impagado una factura: ¿salto, grito, me aparto, me pongo súper tenso y corro y así me salvo y se soluciona? Yo creo que no…

El último drama del último acto de esta cotidiana y tan profunda tragedia de la que somos juez y parte está en reconocer la de subnormalidades con las que nos identificamos y que defendemos día a día en discusiones acaloradísimas que no tienen ningún sentido, porque:

1.- No hemos estudiado en profundidad el tema en nuestra vida.
2.- No solo no lo hemos estudiado, sino que no nos hemos parado 5 minutos en la vida a pensar analítica, seria y profundamente sobre ello.

¿Cuántas veces hemos dicho en la vida «¡hay que lanzarse!» y nos hemos pegado una castaña increíble totalmente evitable con un poco de esfuerzo analítico previo?

O viceversa, ¿cuántas veces hemos dicho «No se puede hacer…» cuando sabemos sobradamente, que eso que decimos imposible, muchos otros lo logran? Y que lo que realmente sucede es que nosotros no queremos acometer el esfuerzo que conlleva. No queremos vivir tampoco el sufrimiento físico, psicológico o emocional que sabemos que es necesario para realmente tener éxito en la tarea.

Por último, ¿cuántas veces nos hemos ocultado en el bienestar emocional de comulgar con la mayoría, para no solo no pensar diferente sino ¡¡actuar diferente para obtener un resultado mejor!!?

Lamento haberos fastidiado así para el resto de vuestros días, porque nunca nunca jamás vais a volver a poder ocultaros en el: si es lo que siento está bien. Porque desde hoy ya sabéis que eso no es porque seamos buenos o tengamos buen corazón. ¡Es porque de “Platero y yo” reaccionamos como el burro! Es simplemente nuestro cerebro evolucionando, adaptándose más lento de lo que nos gustaría a la realidad que le rodea 🤷🏻cuando lo que debería hacer es RAZONAR, PENSAR y ESTUDIAR antes de opinar o decidir visceralmente* y actuar por tanto acorde a eso.

¡Bienvenido a la manada homo sapiens! ¡Demuestra/te lo que verdaderamente vales!

*Visceral: instintivo, intenso y emocional.

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