Lo confieso: me encanta empezar un artículo sobre Bad Bunny parafraseando a Los Planetas, “Vuelve la canción protesta”.
Muchos han sido son los nuevos profetas de la nueva revolución que iban a cambiar el mundo con una canción, pero quién nos iba a decir que el retorno de la canción protesta no vendría acompañada de un triste con camisa a cuadros y pantalones de campana, concienciándonos de la opresión de los humildes a manos del capital de los más poderosos. No, la nueva canción protesta mana del reggaetón y del trap, en mezcolanza con otros sonidos de Puerto Rico.
Aunque a algunos les parezca increíble, cierta crítica acogió el nuevo disco de Bad Bunny “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” como la nueva canción protesta. Políticos y banqueros tiemblan. Sé que lo que voy a decir sonará blasfémico a todos los poperos lectores, pero Bad Bunny lleva haciendo canción protesta desde sus inicios. En unas sociedades “wokizadas” donde lo que impera es la cancelación y la dictadura de lo políticamente correcto, donde los políticos te dicen que escuchar, perdón, donde los políticos te prohíben qué escuchar, sexualización explícita incluida, letras como ““Yo quiero comprarle un Ferrari a mi novia / Pero no puedo, no tengo dinero” son pura subversión. Sí, la dialéctica comunista en la canción protesta, gracias a los cielos, ha desaparecido del mapa, ahora nos chingan los frutos de una generación adicta a grandes hermanos, tronistas y tentadores. Es lo que hay. Hoy Puerto Rico es el epicentro mundial de todo lo que pasa en la música urbana.
Es un hecho que desde hace años el mundo entero ya conoce su dialecto, su jerga. Aunque parece que esté siempre cansado, quizás asumiendo la depresión postcoital que le aqueja, él no tiene la culpa de ser el referente, que todos le quieran imitar, una estrella mundial que ha usado todo su talento (Calvin Klein incluidos) para poner encima de la mesa los problemas de Puerto Rico que, en realidad, al resto del mundo le dan bastante igual.
El álbum es una catarsis, un homenaje, un abrazo entre la tradición musical puertorriqueña y los nuevos sonidos. Ahora Bad Bunny es más Benito que Conejo y ofrece un respeto, un agradecimiento intergeneracional a todos los que han puesto a PR en el mapa musical. Háganme caso, si quieren ser los nuevos revolucionarios, los nuevos adolescentes librepensadores, escuchen el último disco de Benito, el hijo de Benito: DtMF. Pongan en valor la tradición y la cultura de los que nos precedieron y aportemos algo de nosotros a este mundo y no pasemos por él solo como turistas porque si alguien no lo puede remediar la canción protesta volverá.
Salud&Benito!
