Todos hemos experimentado el “feeling” de conectar con alguien. Horas y horas de conversación ininterrumpida en la que nos sentimos perfectamente comprendidos, mientras comprendemos, como si el relato ajeno fuera también el nuestro.
Probablemente hayamos todos conocido o experimentado también, la realidad comunicativa de dos esposos que tras años y años de matrimonio, el “feeling”, es escaso o simplemente inexistente.
Y es cierto que el paso del tiempo, el roce de las vicisitudes y la equidistancia del momento presente que vive cada uno, son losas difíciles de levantar, pero aun así, ¿por qué ya no podemos hablar como hablábamos con esa persona con la que teníamos semejante éxtasis de comunicación durante horas?
Porque ya no nos escuchamos. Porque en algún momento dejamos de escuchar a la otra persona. Nos olvidamos de que los grandes conversadores no son los que mejor hablan, esos son grandes oradores, ¡sino los que mejor escuchan! Propiciando así toda clase de emociones de autoestima, reconocimiento, importancia o fraternidad en la otra persona. Perdiendo la comunicación fluida se pierde el “feeling”, tras lo cual la aridez cimienta otras clases de relación más bien propias del enfrentamiento, el conflicto o la separación.
El «feeling» roto y la nueva realidad geopolítica
Toda mi atención se encuentra puesta actualmente en este contexto. Una situación que cuando muchos han olvidado, es la semilla de la verdadera pelea, la guerra que todavía ni ha comenzado.
La fase del “feeling” se dio a principios de los 90, cuando la Perestroika se presentó como si una súper modelo fuera dulce, atenta, accesible, comprensiva y complaciente. La OTAN, especialmente Estados Unidos, aprovechó atónita para extender su influencia al este: cultural, económica y militar. Los muchos años de Yeltsin dejaron cual gobierno del Pe(d)rro al país, que en manos de inútiles y corruptos, trocearon y vendieron activos, organismos y cámaras legislativas que no habían sido nunca suyas. Se erigió la élite de los oligarcas, poder y dinero inabarcable en manos de hombres hábiles y despiadados, que, a puñal e influencia, luchaban encarnizadamente por dominar recursos y territorios infinitos para el ojo humano. Pero la boda con occidente no llegó nunca a producirse, porque cuando todo parecía perdido, de los bajos fondos de los servicios de información, de las mismas minas cuna de los Uruk-hai surgió Vlad: Vladimir Putin.
En ese momento lo desconocíamos, pero Rusia queriendo o sin querer, pues también tendrá su pequeño “deep state”, había decidido que ¡basta! Que no se iba a desmembrar, y que cuando uno ya ha acumulado semejantes riquezas lo que le falta es “Imperium”. Eso les dio Putin. Integró a los oligarcas en el gobierno. Les hizo gobernadores, les dio cargos públicos, y así alineó a esa nueva élite de señores de la guerra comerciales con los intereses del gobierno. Mientras tanto, el pueblo desesperado por setenta años de miseria e infamia comunista, y diez de: inseguridad, mafia, drogas y putas “a la Raval de Barcelona” de la era Yeltsin; encontraba a su “salvador” en Vladimir. Ex KGB: macho eslavo, patriota, estratega, inteligente, ordenado y duro. Acababa con la corrupción, con la sangría de vodka por Kalashnikov. Con el puñado de dólares y permiso de residencia en L.A. por minas en Siberia o secretos tecnológicos de la que había sido segunda potencia, impotente, mundial durante cincuenta años.
El fin de esta frustrada por imposible historia de amor todos la conocemos… Llega Obama al poder y ni todos los oleoductos lanzados a Europa, o la ayuda de inteligencia o militar en Afganistán, bastaron para que dos superpotencias pudieran mantener su idilio, porque sí. Rusia siendo un gigante con pies, piernas y caderas de barro en la era soviética, volvía a erigirse con cimientos mucho más firmes.
Dos modelos económicos, dos realidades en conflicto
En 2010 mientras occidente sufría el desmantelamiento económico de su sistema financiero y a la postre económico-industrial, entraba en una nueva era de intervención infinita de los bancos centrales. Dirigismo económico estatal. Auge descontrolado del gasto y el endeudamiento público impagable. En definitiva, la inequívoca muerte de la clase media. Pongo el ejemplo de España que es el que nos afecta más directamente a nosotros:

La devaluación Dólar – oro y Euro – oro desde el inicio de la nueva política económica occidental en 2010.


En este contexto postcrisis se inició de verdad la campaña del “calentamiento global” y las “primaveras políticas”, que debían salvar el planeta tierra y traer nueva libertad a sus habitantes. Así se depusieron dictadores nombrando otros nuevos, se rescataron viejas religiones-estado tan liberales o progresistas como el Califato islámico. Se organizó, financió y armó una nueva oleada de terrorismo internacional en oriente medio (Isis) y en el este de Europa (autodefensas Maidán, Sotnias). Convenciendo rápidamente al resto de incrédulos y reticentes de la relevancia planetaria de sufrir nuevos impuestos globales que grababan la contaminación medida por el CO2. Ésta era extremadamente necesaria para la transformación y desarrollo de los países con economías subdesarrolladas: industrialización, urbanización, acceso al transporte mecanizado, etc. y el mantenimiento del nivel de vida y progreso de las potencias del primer mundo, que se retrasan en utilizar fuentes de energía más avanzadas, potentes y limpias como la nuclear.
Rusia en cambio apoyado por una política económica más bien fundamentada en el crecimiento y desarrollo de la economía real: materias primas, industria y tecnología; no solo se veía menos afectada por la crisis de 2009 sino que manteniendo un gasto público bajo. Una fiscalidad beneficiosa para trabajadores y empresas. Un endeudamiento público prácticamente inexistente, favorecía además legislativamente en todo lo que podía la actividad económica.
El promedio del gasto público ruso 2000-2024 fue del 33,9% anual frente al 45-50% la Unión Europea y el 36,4% de Estados Unidos.
La deuda pública rusa cerró 2024 en el 20,30% del PIB pese a estar en guerra, bloqueada, sancionada y marginada por todo occidente. La estadounidense en el 120,79% y la de la Unión Europea, el 81% del PIB, a pesar de que no para de incorporar países que mejoran sus ratios, ahora 27 países miembros.
Rusia crecía su PIB nominal (ajustado a la inflación) a un ritmo CAGR del 4,9% entre el 2000 y el 2014 frente a un 2,1% estadounidense o un mísero 1,5% europeo. Su industria un 4,2% CAGR frente al 1,2% estadounidense o el 1% europeo en el mismo periodo, marcando una antítesis exitosa de gobierno geoestratégico, político, legislativo, social y económico totalmente enfrentada a occidente.
Antes decía que el origen del conflicto en las parejas venía de dejarse de escuchar, de la falta de comunicación, pero ese es el mecanismo por el cual se produce el desapego, no la verdadera causa. Pues esta no es la otra que la pérdida de la alineación de objetivos o intereses. Dos personas se conocen, se gustan, se tratan y se enamoran. Pero una quiere formar una familia y la otra quiere llevar una vida liberal de trabajo y ocio sin ataduras. Dejarán de escucharse porque por grande que sea el sentimiento, sus vidas no convergen, sino que corren en paralelo o incluso se contradicen. ¿Por qué van a escucharse cuándo no hay motivación por entenderse y llegar a un terreno común? ¿Para qué hacer el esfuerzo?
El desalineamiento de intereses: la semilla de la Guerra Total
La situación hoy, septiembre de 2025, es gravísima. Porque los conflictos están creciendo de tamaño e intensidad: la guerra económico-comercial con China y potencias en desarrollo capitaneados por los BRICS, el conflicto palestino-israelí que ya es una guerra regional en oriente medio y principalmente por encima de todo, la guerra de Ucrania que no sigue el sendero de la paz sino de la escalada armada. La guerra total.
En estos últimos meses Ucrania, que evidentemente tiene que defenderse e intentar ganar la guerra por cualquier medio, ha iniciado una campaña de ataque con drones a las refinerías rusas destruyendo el 20% de la capacidad de refino (según fuentes pro ucranianas). Misiones que no se podrían dar sin el apoyo activo satelital, de inteligencia y de entrenamiento o supervisión de la OTAN.
Además, el ejército ruso que ha demostrado ser menos capaz operativamente de lo que todos pensábamos al inicio del conflicto, avanza muy muy lentamente pese a que a Ucrania le empiezan a faltar hombres que mandar al frente. No bueno, cuando hay un gran líder indiscutible como en Rusia, que parece ha iniciado una campaña de testeo OTAN mandando drones a sobrevolar Rumanía, Polonia y recientemente Dinamarca.
En una carta enviada el 18 de julio el gobierno francés instruye a sus centros médicos regionales a estar preparados en marzo de 2026 para poder recibir soldados heridos, convirtiéndose en hospitales de retaguardia. “En el contexto internacional actual, es necesario anticipar las modalidades de apoyo sanitario en situaciones de conflicto de alta intensidad” escribe el ministro de salud francés en la carta.
Mientras Alemania acaba de aprobar subir su gasto anual en defensa de 49.3 mil millones en 2019 a 161.8 mil millones en 2029. Aunque lo que está en trámite de aprobación es elevar el gasto en defensa directo en indirecto del 1,5% en 2023 al 5% en 2035. Téngase en cuenta que el gasto actual ruso es un 7%, en plena guerra…
Por último, el general Keith Kellogg, designado por Trump enviado especial de EE. UU. en Ucrania, afirmó el domingo 28 de septiembre que Washington no se opone a que Ucrania ataque profundamente dentro del territorio ruso utilizando misiles estadounidenses de largo alcance. “Creo que, leyendo lo que él ha dicho (Trump), y leyendo lo que el vicepresidente Vance ha dicho, así como el secretario Rubio, la respuesta es sí. Usen la capacidad de golpear en profundidad. No existen tales cosas como santuarios” afirmó en la entrevista para Fox News. Varios días antes, The Wall Street Journal informó que Trump le había dicho al presidente ucraniano Volodímir Zelenski que estaba abierto a levantar las restricciones de EE. UU. sobre el uso por parte de Kiev de armas estadounidenses de largo alcance para atacar dentro de Rusia.
Ya se ha dado pasos concretos para vender misiles estadounidenses con alcance extendido a Ucrania, aunque no todos esos pasos están plenamente implementados ni todos los misiles autorizados han sido o serán necesariamente entregados inmediatamente.
En fin, que nos encontramos en una situación de clara escalada militar en Europa, con un conflicto creciendo en intensidad, en un contexto político en que las dictaduras democráticas vuelven a estar de moda: Rusia (Putin), Ucrania (Zelensky), la Unión europea (Von der Leyen), China (Xi Jinping), las que se están gestando (España entre otras) y las que vendrán (intento de asesinato de Trump en campaña, por ejemplo).

Crónica de una guerra que nadie quiere detener
Seamos serios:
1.- En 2013 el gobierno pro-ruso de Yakunovich suspende la firma del Acuerdo de Asociación con la UE para aproximarse más al área de influencia económica rusa.
2.- En 2014 se da un golpe de estado en Kiev que depone, al plena e indiscutiblemente votado y escogido en elecciones libres, presidente pro-ruso (Yakunovich) para coronar a un gobierno pro-europeo.
3.- Rusia podía perder a occidente su capital histórica, Kiev, pues es ahora un elemento cultural no político de la Federación rusa. Pero no Crimea, donde está Sebastopol su principal base militar en el mar negro que garantiza su dominio estratégico del mar negro y acceso al mediterráneo.
3.- Rusia invade la península de Crimea anexionándola el 18 de marzo de 2014. La comunidad internacional protesta, pero poco…
4.- La región pro-rusa del Donbás se revela contra el nuevo gobierno considerado ilegítimo. Kiev mandó al ejército y la guardia nacional a recuperar el control del territorio, “Operación Antiterrorista (ATO)”. El nombre como la “Operación militar especial” rusa, no guerra o invasión de Ucrania en 2022. Te tienes que reír…
5.- Rusia apoya militarmente a los sublevados del Donbás. Tras una derrota ucraniana en Ilovaisk se llega a los acuerdos del Protocolo de Minsk I y posteriormente Minsk II.
6.- En el Protocolo Minsk II se reconocía la restauración del control de la frontera ucranianacon Rusia, condicionado a elecciones locales. Elecciones que nunca llegaron a producirse porque Ucrania consideraba que primero retomar el control del territorio y luego elecciones… ejem. Los donbasitos no colegiaron con esa decisión y el alto al fuego no llegó a producirse nunca. La OTAN intensificó su ayuda militar a Ucrania y Rusia no dejó de ayudar militarmente al Donbás.
7.- En 2018 la OTAN empieza a vender armamento de verdad a Ucrania, misiles Javelin por ejemplo.
8.- En 2019 Ucrania reforma la constitución y declara que la adhesión a la OTAN es un: objetivo estratégico nacional.
9.-En 2020 Ucrania obtiene estatus de “Enhanced Opportunities Partner” de la OTAN. Continuación del acuerdo de asociación y apoyo financiero.
10.- En la cumbre de la OTAN en Bruselas, junio 2021, los aliados reafirmaron la decisión de 2008 (Cumbre de Bucarest) de que “Ucrania será miembro de la OTAN en el futuro”, aunque sin un calendario. Se refuerza la cooperación militar. Nótese por favor que, en 2008, tan amigos con Rusia en principio, ya hay que hacer a Ucrania miembro OTAN. ¿Se acuerdan de la crisis de los misiles de Cuba (1962) cuando Estados Unidos acababa de desplegar (1961-62) misiles nucleares en Italia y Turquía además de los que tenía en Alemania occidental? Pues eso.
11.- En 2022 Rusia se considera cien por cien amenazada con la futura inclusión de Ucrania en la OTAN e invade Ucrania, en la que la llamen como quieran inventarse los rusos, es el inicio de la “Guerra de Ucrania”.
12.- En junio de 2022 la Unión Europea concede a Ucrania el estatus oficial de país candidato junto a Moldavia y Georgia. Seguimos penetrando el área de influencia rusa sin querer saber nada de Rusia.
13.- Trump obtiene la victoria en las elecciones de 2024 llevando en su programa de campaña la pacificación de Ucrania. Los combates desde entonces no arredran, sino que se intensifican. Tanto en el frente como con los bombardeos con drones.
14.- ¿Trump se da cuenta tras la cumbre de Alaska verano de 2025 que la paz no le interesa a nadie?
Si en algún momento alguien piensa que quiero apoyar a un bando como de un equipo de fútbol se tratase, sepa que no puede estar más equivocado. Estos son los hechos. Los comentarios satíricos están ahí para que no se aburra ni mi querido lector ni yo mismo. Lea con atención e inteligencia y saque sus propias conclusiones. Seguimos…
¿Qué inefable, carismático y relevante líder mundial quiere la paz en Ucrania actualmente? Vamos a deducir:
- Vladimir Putin: hace muchos años que podría haber cedido a la expansión de occidente, a veces más sibilina a veces más abierta, en el área de influencia rusa o en la propia Rusia. No lo ha hecho perdiendo ahora el bono ticket de la mansión en L.A. y las fiestas de futbolista narcotraficante. Se ha convertido en un dictador democrático más y ahora tiene que ganar o morir. Si pierde su país se desmiembra. Una paz con la pérdida del Donbás no le sirve. Una paz negociada que le deje debilitado económica o geoestratégicamente no le sirve o la OTAN entrará en Ucrania, perdiendo Rusia una de sus dos regiones amortiguadoras desde Europa: Bielorrusia y Ucrania. En este escenario también podría perder territorio con China o su área de influencia en centro-Asia (aunque ahora se lleven muy bien).
- Volodímir Zelenski: desde el principio de la guerra de Ucrania (2022), probablemente antes (2015), lo más lógico para los intereses del nuevo gobierno ucraniano, o los ciudadanos ucranianos al menos, hubiese sido ceder o perder el Donbás a cambio de un acercamiento a occidente o incluso una entrada en la Unión Europea, sin OTAN ni sus bases, ¡que eso no tiene ningún sentido a menos de 500 Km de Moscú por favor ¡
Pero ¿qué lleva a nuestro también, pequeño dictador democrático sin elecciones, a no permitir ningún acuerdo sin cesión de terreno o acuerdos con la UE? Si pierde la guerra se caerá de una ventana en L.A. como pasa con las ex novias de Putin, pero mientras tanto ha aniquilado a la población joven de su país, las infraestructuras, la solvencia económica y ya veremos los recursos naturales, el plan al cincuenta por ciento con Estados Unidos del Fondo de Inversión para la Reconstrucción y los acuerdos de derechos Off take. En Irak están encantados…
- Von der Leyen y sus minions (Inglaterra, Francia, Alemania, UE del este, etc): El plan desastrosamente infalible de la depreciación del Euro, el dirigismo económico, la falta de libre competencia, el aumento de impuestos, del gasto público, del endeudamiento público, el aumento de trabas para el comercio, la empresa, la emprendeduría y la inversión en Europa en cualquier sector, la inmigración ilegal frente a la promoción de la natalidad autóctona, la no explotación de los recursos naturales europeos y las políticas pro gasto y regulación para frenar el calentamiento global, cambio climático ahora, que ha hecho que tengan que levantar Cádiz como si fuera Venecia, han dejado Europa y a los europeos exhaustos. Como leer la frase anterior.
Esta guerra es su salvación, su última excusa frente a las masas que no volverán a votar a un partido socialdemócrata en su vida, y que reconocerán públicamente a Von der Leyen y cuadrilla, como mediocres dictadores democráticos (véase la suspensión de las elecciones rumanas en 2024) pijos más bien de izquierdas, que llamando facha a todo el mundo hundieron el presente de la clase media europea.
Un bonus maquiavélico del conflicto para estos napoleones de papel puede ser acabar con el problema social, económico y de relaciones públicas que es la inmigración, provocando una huida masiva de inmigrantes, al llamarlos a filas los primeros, ¡al frente a luchar por las paguitas!.
- Donald Trump: Muy en contra de la guerra. Persigue el Nobel de la paz. Ha dicho que no habrá tropas norteamericanas en Ucrania. Pero ahora que tiene los acuerdos con Ucrania de abril de 2025 y con la OTAN para aumentar el gasto militar un 130% más, pues ya no le parece tan mal (si necesitan ayuda que… les paguen mercenarios 😉 Además, ya ha vivido una vez su momento Kennedy y su cumbre Putin en Alaska, con lo que no creo que esté motivado para enfrentarse con el Deep State y la industria armamentística patria.
Su país tiene un problema de inflación, gasto público, déficit (6,5%) y endeudamiento público rampante sin solución indolora. Después del crash bursátil de abril de 2025 quedó claro, que ni él ni Bessent, quieren ser recordados por salvar al país haciéndolos trabajar y sufrir para salir del hoyo cavado durante tantos años. Si la salida del problema la paga Europa como en los años 40 hacemos “Hat trick” de grandes guerras y nos llevamos el “Mundial” cien años más.
- ¿Xi Jinping?: No estoy seguro de que quiera pintar mucho… pero ¿para qué va a querer la paz de Ucrania si ahora puede comprar el gas, el petróleo, los minerales, etc más baratos y además Rusia necesita vendérselos?
Si la OTAN se mete en Ucrania con los dos pies, o con uno y medio, le puede brindar la oportunidad para invadir Taiwán sin mucho dolor.
Si Estados Unidos descapitaliza a Europa a base de aranceles, venta de materias primas y de armas, los europeos tendrán que compensar comprando “made in China” para seguir en el tablero. Un tiempo al menos.
Europa en la encrucijada: victoria total o desaparición soberana
Como vemos durante muchos años se han ido moviendo piezas en el tablero de la geoestrategia política y económica mundial, que han hecho que la situación actual solo tenga una buena solución en el corto plazo para todos. Una gran guerra.
Los europeos estamos en una terrible situación porque:
1.- Si no frenamos la guerra, perderemos nuestra riqueza pagando a Estados Unidos manufacturas, armamento y materias primas a duros por pesetas. Dedicando nuestro capital, esfuerzo y tiempo a una guerra en la que ahora mismo no tenemos nada que ganar.
2.- Si la guerra escala, sufriremos una durísima contienda bélica en la que nuestra ya diezmada juventud europea, por las antinaturales y electoralistas políticas demográficas, se verá aniquilada.
3.- Si la guerra escala, Estados Unidos no intervendrá de verdad a no ser que vean que la gran victoria puede ser suya, sufriendo Europa la aniquilación de su población joven y su riqueza. Imposibilitando a los europeos recoger los beneficios de una pírrica victoria como sucedió a Inglaterra tras la Segunda guerra mundial, de la que solo se aprovecharon Estados Unidos: ganando las finanzas y el comercio mundial. Y Rusia: un imperio en Europa del este y centro Asia. Perdiendo Inglaterra: su imperio (descolonización), su solvencia económica deuda (deuda pública 250% del PIB) y su demografía.
4.- Si la guerra escala y Europa es capaz de alcanzar una victoria total, sin la intervención armada de Estados Unidos, ¡sería el mejor resultado posible! Puesto que una invasión y anexión de Rusia a la Unión Europea nos podría devolver a la preeminencia mundial, nos haría plenamente independientes de Estados Unidos por el acceso a materias primas abundantes y baratas, tecnología espacial, energética nuclear y fósil, industria pesada, ciberseguridad, a 146 millones de nuevos habitantes (restando los muertos en el conflicto), a toda el área de influencia político-económica rusa en centro Asia y el acceso directo al sureste asiático por tierra.
Rusia está claro que no, pero Estados Unidos, nuestro “aliado”, ¿permitiría semejante desenlace?
5.- ¿Y si perdemos?… sería el fin de Europa tal como la conocemos. Preguntad a los chechenos qué tal les va su pequeña república dentro de la Federación rusa tras haber perdido su guerra de independencia… o a los países de Europa del este sus 50 años tras la Segunda guerra mundial… Europa y los europeos perderían su riqueza, su independencia y sus libertades. ¿Sería España la nueva Odesa? En el PSOE estarían encantados. En el PP se mudarían a Miami como refugiados políticos a seguir viviendo del cuento sin pelear demasiado las cosas. Business as usual.
No suelo escribir conclusiones, pero este artículo lo requiere.
¡No a la guerra!
Pero esta vez no es una panfletada electoralista, de un conflicto del que sabemos poco o nada, en cuanto a sus pros y sus contras. Esta vez es de verdad. Esta vez nos jugamos nuestra supervivencia como continente SOBERANO independiente en el mundo.
Pd: ¡Yo no quiero ser un hijo de Putin!
