Ya sabemos que nadie podría resistir la prueba de que le sacaran a pasear sin previo aviso su historia de WhatsApp. Pero el algodón no engaña, como decía ese anuncio de años atrás. La doble vida de Pedro Sánchez asombra a España, pero ahora además de sospechas, hay pruebas. La filtración de los mensajes del presidente del Gobierno a su ex ministro José Luis Ábalos está ocasionando un cataclismo político. Una de las primeras entregas, publicada por el diario El Mundo, desvelaba el cachondeo que se traían el presidente y su ministro de confianza al hablar sobre la ministra de Defensa Margarita Robles, que fue además una de las personas más próximas a Sánchez durante la guerra interna del PSOE que terminó con el actual presidente al frente del partido, y posteriormente en La Moncloa.
Entre otros comentarios despectivos, el 14 de noviembre de 2020 Sánchez afirmaba que Robles “es una pájara” y bromeaba sobre su aspecto vestida de militar, dando a entender que el cargo se le había subido a la cabeza: “se acuesta con uniforme”, se choteaba. Si en privado Sánchez hacía bromas un tanto machistas un sábado sobre la mujer a la que puso al frente del Ejército, a la semana siguiente no dudaba en declarar con solemnidad: “Apostemos decididamente por un futuro más verde, feminista, igualitario e inclusivo”, y tres días después, sin sonrojo, pedía “cerrar definitivamente todas las grietas del machismo. Acabar con cualquier tipo de violencia contra las mujeres”, “porque os queremos libres”, concluía.
Los polémicos comentarios privados entre Sánchez y Ábalos plantean una pregunta: ¿Qué había cambiado desde 2017, cuando Robles era su gran aliada? Recordemos que en agosto de 2017 Sánchez presumía en redes de su aliada: “Brillante nuestra portavoz Margarita Robles”, y en junio del mismo año pedía así el apoyo a las bases: “Esta noche, todos los socialistas con Margarita Robles”, en el contexto del debate electoral de 9 de junio, “talento, compromiso y progreso”. ¿Cómo se pasa del talento, compromiso y progreso a llamarla “pájara” en la intimidad? ¿Tenía Sánchez dos caras con Robles? ¿Tiene dos caras con todo el mundo?
Las declaraciones de Robles que rescatamos hoy en Popes80, de tan solo seis días después del intercambio de mensajes entre el presidente y su ministro, demuestran que la lealtad exterior entre ambos parecía a prueba de bomba: “El presidente del Gobierno es Pedro Sánchez y eso nadie debería olvidarlo, incluso dentro del Gobierno. Porque como algunos dicen que yo me equivoqué una vez, el presidente es Pedro Sánchez”, señalaba en TVE. El mensaje de la ministra iba dirigido al sector Podemos de aquel Gobierno de coalición.
El contexto, sin embargo, tiene matices. En noviembre de 2020, el Gobierno de Pedro Sánchez cedió al PNV el control del cuartel de Loyola en San Sebastián —hasta entonces ocupado por el Ejército de Tierra— como parte de las negociaciones para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Esta decisión supuso un duro golpe para la ministra de Defensa, Margarita Robles, que había declarado que la presencia militar en la ciudad «no es negociable». Ahora sabemos que la opinión de Robles no importa lo más mínimo al presidente, pero entonces no era nada sencillo de explicar su incongruente actitud.
A pesar de la posición de Robles, el acuerdo con los nacionalistas vascos salió adelante, obligando a Defensa a reubicar a más de 500 militares y acondicionar nuevas instalaciones. El episodio se vio dentro de las Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad como una traición y un precedente inquietante, al considerar que Sánchez priorizó el pacto político frente al criterio de su ministra y, peor aún, de los propios cargos militares. Y, en cualquier caso, aunque Robles aseguró una y otra vez que el ejército seguiría en la ciudad, actualmente la ministra ha tenido que volver a comerse sus palabras por presiones de La Moncloa, y hoy mismo ya no asegura que seguirán en San Sebastián, sino que serán redistribuidos por distintas instalaciones en el País Vasco, sin concretar dónde.
«Un gran presidente del Gobierno, pero sobre todo una gran persona»
Con todo, donde con más claridad se refleja que Sánchez ha estado engañando a Robles sobre su complicidad y lealtad, es en las declaraciones de Robles a los medios tan solo tres meses después de que el presidente se choteara de ella y la despreciara en privado. La ministra seguía completamente in love: “Yo tengo un compromiso muy profundo desde hace cuatro años con Pedro Sánchez”, decía a El Mundo en febrero de 2021, “Para mí es un gran presidente del Gobierno, pero sobre todo una gran persona”.
En la misma entrevista, en medio de un ardor sanchista no correspondido -al menos en privado-, añadía: “Tenemos un Rey guapísimo y un presidente del Gobierno más guapo todavía. Igual es un comentario un poco improcedente, pero tomado con humor… Es una obviedad. Ambos son altos y guapos y a mí siempre me han gustado los hombres altos y guapos, encima los dos son bellísimas personas”.
“Con los amigos uno nunca es objetivo ni creo que haya que serlo”, zanjaba la ministra. ¿Amigos?
La imagen corporal de Sánchez es transparente
El video que a continuación mostramos el último disponible con los dos implicados –Robles y Sánchez- antes del incidente mensajero con José Luis Ábalos. Tan solo diez días antes del episodio “pájara” en WhatsApp, el presidente se encontró con la ministra en la visita a la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del Ejército de Tierra.
Es cierto que, en plena pandemia, los calurosos recibimientos institucionales de antaño pasaron a mejor vida, sin embargo, pese a la obligada distancia, la actitud y el saludo gélido del presidente a la ministra Robles, una de las teóricamente más cercanas, en lo personal, del Gabinete, anticipan lo que ocurriría poco después.
Sánchez musita un descafeinadísimo “Buenas, ministra”, sin apenas dirigirle la mirada, más allá de una leve reverencia lejana, y Robles mantiene la distancia, aunque su actitud corporal sigue denotando admiración y afecto hacia el presidente; no así la de Sánchez hacia ella.
