Monos sueltos e infectados en la autopista: un accidente desvela la cadena de riesgo de Tulane

El motor ya estaba apagado. Las luces del remolque parpadeaban en la cuneta húmeda de la I-59, al norte de Heidelberg, condado de Jasper, Mississippi, cuando la puerta trasera se abrió y una caja arrancada dejó escapar un sonido fúnebre: el chillido agudo de un macaco rhesus. Era el martes 28 de octubre de 2025, alrededor de las seis de la tarde. La lluvia, el barro y un accidente en plena carretera fueron tan solo el detonante visible de una cadena de hechos que pronto trascendería la mera alarma pública. La alerta no tardó en llegar: decenas de monos agresivos e infectados de hepatitis, coronavirus y otras enfermedades se fugan de un camión accidentado en Jasper, un condado rural al este de Mississippi, en el Deep South -sur profundo- de Estados Unidos, cerca de la frontera con Alabama y a unas tres horas en coche al este de Jackson, la capital del estado.

El interés en el suceso es aún mayor al constatar, tal y como ha hecho Popes80, que en 2016, el Tulane National Primate Research Center ya sufrió la suspensión de su permiso para trabajar con agentes biológicos peligrosos, después de que tres macacos fueran diagnosticados con Burkholderia pseudomallei, la bacteria causante de la melioidosis, una enfermedad potencialmente mortal. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) reinstalaron el permiso año y medio después, aunque el trabajo con estos “select agents” —considerados de alto riesgo para la salud pública— no se reanudaría hasta que Tulane implemente medidas adicionales de seguridad. Aquella suspensión no afectó otras líneas de investigación, como VIH o tuberculosis.

Uno de los animales en Tulane Primate Research Center

El vuelco, la fuga y la alarma

El pasado martes, el espectáculo presagiaba una gran alerta sanitaria. Una jaula metálica pendía del chasis del camión volcado, sobresalía entre la maleza y columpiaba como un péndulo roto. Dentro o a su alrededor, varios macacos rhesus corrían, saltaban unos sobre otros, entraban en pánico. Oficiales del condado de Jasper fueron los primeros en llegar. En un primer comunicado, la oficina del sheriff alertó: los animales eran “agresivos”, podían portar hepatitis C, herpes y COVID-19, y pedían al público evitar la zona y no acercarse a los monos. Se solicitaba equipo especial para acercarse.

Mensaje actualizado en las redes sociales de la oficina del Sheriff de Jasper

Mientras los monos escapaban por el arcén, las autoridades ya tomaban una decisión drástica: neutralizarlos a tiros si salían de la zona delimitada. Durante horas, operativos trabajaron bajo la lluvia, con linternas y jaulas, abatiendo animales. Las cifras iniciales fluctuaban: 21 animales en el camión, seis escapados. Poco después, ya se hablaba de entre uno y tres sueltos a última hora; al menos uno de ellos permanece en paradero desconocido.

Una llamada rutinaria de accidente se había convertido en una operación de emergencia biológica. Según la información recabada por Popes80, el vehículo de transporte de animales fue alquilado o comprado a ACT Trailers, pero no son los poseedores de la licencia de transporte de animales. El vehículo involucrado pertenece a una línea de remolques personalizables para rescates y adopciones de animales domésticos y recreativos. Aunque sus rampas y espacios abiertos facilitan el transporte seguro de mascotas, en origen no se trata de un modelo certificado para primates de laboratorio ni para el manejo de patógenos de alto riesgo.

Fotograma que muestra el camión accidentado y la fuga de uno de los animales.

La rectificación del laboratorio

Horas más tarde, un comunicado del Tulane University – o, más concretamente, de su centro primate, el Tulane National Primate Research Center (parte de su unidad de investigación biomédica) – estabilizó la tensión. Aclaró que los monos “estaban en tránsito”, que no eran propiedad directa de la universidad y, lo más revelador: que no habían sido expuestos a agentes infecciosos que justificaran la alarma sobre hepatitis C, herpes o COVID.

¿Era creíble o era un descargo de responsabilidad? Para la oficina del sheriff de Jasper la rectificación no era del todo creíble, de hecho, siguieron incluyendo la advertencia de «animales potencialmente infectados» en siguientes comunicados. La razón la daba el propio sheriff: era la primera información que trasladó el propio conductor del camión accidentado, que también advirtió que se requería equipo de protección para manipular los monos.

Desde la pandemia del coronavirus, este tipo de incidentes no se quedan en una simple anécdota, y cada vez más se extrema la vigilancia ante posibles infecciones salidas por error de un laboratorio.

Detalle de uno de los monos huyendo hacia una zona residencial cerca del accidente.

El laboratorio, licencias, e incidentes anteriores

El Tulane National Primate Research Center es una instalación de alto nivel que trabaja con primates no humanos en investigación de enfermedades infecciosas, vacunas y terapias. Está regulada por la USDA APHIS bajo el Animal Welfare Act. (Tulane TN(B)RC; APHIS). La cadena de transporte de primates implica jaulas especializadas, certificados veterinarios, revisión de carga, protocolo de bioseguridad.

Informe de la brecha de seguridad en 2015 en Tulane National Primate Research Center

Según ha podido saber Popes80, entre los documentos federales consultados figura el registro del U.S. Department of Agriculture, donde Tulane University aparece con dos licencias activas bajo la Animal Welfare Act: una como “Class B – Dealer”, que autoriza la compra y redistribución de animales de laboratorio, y otra como “Class R – Research Facility”, que la habilita para mantenerlos y emplearlos en experimentación científica. Esa doble condición —proveedora y usuaria— convierte a Tulane en un nodo esencial del circuito nacional de primates de investigación. En la base de datos oficial, su licencia de investigación (72-R-0002) figura con vigencia “1/1/3000”, un código administrativo extraordinario que equivale a “sin fecha de expiración”. El hallazgo vincula a la universidad no solo con la custodia de los animales, sino con su traslado entre laboratorios, una actividad sujeta a las mismas rutas y transportistas implicados en el accidente de Mississippi.

Tulane University dispone de dos licencias activas bajo la Animal Welfare Act.

En los archivos del propio Departamento de Agricultura consta un episodio anterior que ilumina los riesgos de la rutina en Tulane. En noviembre de 2014, tres macacos del criadero principal fueron sacrificados tras un fallo de bioseguridad: el personal no había seguido los protocolos de contención ni las medidas de control de infecciones. Así lo recoge un informe oficial del USDA–APHIS fechado en octubre de 2015, firmado por una veterinaria del organismo, junto a dos inspectoras de la dirección regional. El texto reconoce que “uno o más miembros del personal habían incumplido los procedimientos establecidos”, y que esa negligencia condujo al sacrificio de tres animales potencialmente expuestos. La propia IACUC (el comité interno de ética y control animal) intervino entonces para reescribir los protocolos operativos, reentrenar al personal y prometer medidas adicionales. El expediente se archivó como “corregido”, pero deja constancia de una vulnerabilidad estructural: la distancia entre el protocolo y su cumplimiento en un recinto donde conviven centenares de primates y patógenos experimentales.

Irregularidades en 2014 en el transporte de monos.

Tres años antes del fallo de bioseguridad, el laboratorio había sufrido otro episodio revelador. En septiembre de 2012, un joven macaco rhesus fue hallado débil y trasladado en un vehículo hacia el Departamento de Medicina Veterinaria. El procedimiento exigía una hoja de movimiento y una identificación visible en la jaula, pero no se cumplió. Durante el trayecto se añadieron otros dos animales, y al llegar, esos fueron descargados. El enfermo quedó dentro del vehículo, sin registro, invisible para todos durante casi veintidós horas. Cuando lo encontraron a la mañana siguiente estaba deshidratado; murió dos días después.

El informe del USDA–APHIS, inspección n.º 62141107490964, concluye que el animal “no fue manejado de manera que evitara daño físico o malestar innecesario”. El texto, firmado por la inspectora, certifica que la universidad tomó medidas correctivas, pero la descripción —una jaula olvidada en un furgón cerrado, un primate exhausto esperando auxilio— sigue siendo una instantánea difícil de borrar del historial de Tulane.

Cronología del suceso

Hora aproximadaEvento
28 Oct 2025 – tardeCamión con carga de macacos rhesus vuelca en I-59, mile marker 117, norte de Heidelberg (Jasper County).
Inmediato posteriorJaulas dañadas, monos escapados; oficina del sheriff publica aviso sobre animales “agresivos” y portadores de enfermedades.
Noche 28 OctOperativos de captura/abatimiento; cifras iniciales: 21 animales, 6 escapados.
Noche – madrugadaLa comunicación cambia: Tulane University emite nota, corrigiendo algunos datos y negando infección.
Mañana 29 OctActualizaciones de medios: la mayoría de animales capturados o abatidos; aún quedaban entre 1 y 3 sin localizar.

Más contenidos:

Tienda

Popes80 – ¿Quiénes somos?

Estamos a favor de las armas, sobre todo de dos: pluma y cámara.
Si gritan fuego, corremos con gasolina, y si no sabes algo, te lo vamos a contar ¿El pop rock español? Sí, por supuesto, pero también la cultura, el humor, la actualidad, la política, y el análisis de lo que nos rodea a manos de los cronistas más prodigiosamente desquiciados. Itxu Díaz y Miguel Castellví, que trabajaron juntos en la fundación del diario The Objective como director y CFO respectivamente, cabalgan otra vez junto a un equipo de nuevos y antiguos colaboradores en esta refundación periodística alzada sobre los hombros de Popes80, que deja a su espalda 25 años de dedicación al pop rock español.
Periodismo musical y cultural, periodismo de autor y opinión, periodismo global, periodismo de mañana para una generación a la que ya no le interesa el periodismo, pero a la que tenemos pegada a la pantalla desde el primer día, porque Popes80 es… otra cosa.

Miguel Castellví
Editor

Itxu Díaz
Director