A mediados del pasado año varios medios yihadistas difundieron carteles con imágenes del estadio Santiago Bernabéu bajo amenaza de drones, unidas a textos en los que alentaban a los lobos solitarios del Estado Islámico a perpetrar atentados contra eventos deportivos en Madrid y en otras ciudades europeas. La participación del medio Al-Azaim preocupó especialmente a las fuerzas de seguridad europeas, por su vínculo con ISKP (Estado Islámico del Gran Jorasán), una filial del Estado Islámico que hasta fechas recientes limitaba su actividad en Afganistán y Pakistán, y que actualmente parece estar en proceso de globalización de su actividad terrorista.
El ISKP es el grupo yihadista que perpetró el brutal atentado contra en el Crocus City Hall de Moscú, en marzo de 2024, dejando 144 muertos y 551 heridos de entre los asistentes a un concierto en el recinto.

La campaña propagandística contra eventos deportivos en Madrid es una de las decenas de amenazas oficiales y extraoficiales vinculadas al yihadismo que mantienen alerta a las fuerzas antiterroristas en España en situación de riesgo 4 (“alto”) sobre 5, según el NAA que establece en cada momento la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio de Interior.
La amenaza, por tanto, es real. Y la alerta terrorista que Estados Unidos acaba de lanzar sobre España no es “rutinaria”, como han tratado de promover medios afines al Gobierno en las últimas horas. No existe tal concepto entre los servicios de Inteligencia y prevención de atentados en ningún país del mundo. El chequeo de información sobre seguridad en destinos turísticos habituales es constante y, tal y como confirman fuentes antiterroristas españolas a Popes80, Estados Unidos “revisa, reelabora y publica” sus propias recomendaciones “como mínimo una vez al año, en los niveles 1 y 2 de peligrosidad, y al menos dos veces al año en los niveles 3 y 4”.
Recordemos que Estados Unidos tiene cuatro niveles de alerta. A los países que están en el nivel 1 recomiendan viajar con “precauciones normales”; en el 2, aconsejan “extremar las precauciones”; en el 3 sugieren intentar evitar el viaje; y en el 4 desaconsejan totalmente viajar a esos destinos, por lo general, países en guerra o con serios problemas de seguridad como Libia, Ucrania o la República Democrática del Congo.

La revisión no es una simple copia de la anterior en caso de que no haya novedades. En primer lugar, porque “en materia de terrorismo yihadista, siempre hay novedades, detenciones o atentados frustrados”, que son precisamente los aspectos que se valoran en cada revisión a la hora de determinar el nivel de alerta de seguridad en cada país de destino, señalan fuentes policiales. En segundo lugar, porque “mantener el nivel” significa, precisamente, eso: que continuamos bajo una amenaza yihadista.
De hecho, la última actualización del Departamento de Estado norteamericano lo señala con claridad: “Grupos terroristas siguen planeando posibles atentados en España. Los terroristas pueden atacar con poca o ninguna advertencia, y tener como objetivo lugares turísticos, centros de transporte (aeropuertos/estaciones de tren), mercados y centros comerciales, instalaciones del gobierno local, hoteles, clubes y restaurantes, lugares de culto, instituciones educativas, parques y grandes eventos deportivos y culturales”.

Verifica RTVE, supuesto detector de fake news de la corporación pública, ha publicado hoy una nota confusa que insinúa que la alerta difundida esta semana por Estados Unidos a sus ciudadanos sobre el alto riesgo de atentado terrorista en España “es un bulo”. El titular “Estados Unidos no ha elevado el nivel de alerta por terrorismo en España, es un bulo” resulta una trampa: como hemos explicado, es cierto que Estados Unidos no ha “elevado” la alerta, porque la mantiene en el nivel 2, pero sugerir que se trata de una reedición periódica de una misma advertencia es también una forma de desinformación.
EEUU tiene “información fidedigna” sobre atentados contra Europa y España
Más importante aún que la revisión del nivel de seguridad para destinos es el informe remitido a las embajadas y organismos internacionales de Estados Unidos el pasado 3 de mayo de 2025, y que se utiliza para orientar sobre los riesgos y amenazas de seguridad a los ciudadanos estadounidenses que quieran viajar a España.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha evaluado Barcelona y Madrid como lugares de amenaza MEDIA para el terrorismo dirigido contra, o que afecte a, los intereses oficiales del gobierno estadounidense. El nivel “T” de terrorismo que figura en el Aviso de Viaje para España tiene en cuenta que “se han producido ataques terroristas y/o pueden existir amenazas específicas contra civiles, grupos u otros objetivos”. Y resulta mucho más específico al referirse a la constatación de sus propios servicios de inteligencia, asegurando que existe “información fidedigna que indica que grupos terroristas siguen planeando posibles atentados en Europa, incluyendo España”.
Estados Unidos señala que “la apertura de las fronteras de España con sus vecinos de Europa Occidental” es lo que “permite a los terroristas entrar y salir del país de forma anónima”, mientras que “los enclaves españoles de Melilla y Ceuta en la costa norteafricana y la proximidad de las Islas Canarias permiten cierta entrada sin rastreo a España desde el continente africano”.
El informe advierte que “extremistas islamistas” intentan “movilizar a individuos en toda Europa”. Desde el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel y la posterior respuesta israelí, organizaciones terroristas como ISIS y Al Qaeda han intensificado los llamamientos a individuos para que ataquen objetivos en Europa.

Una extraña carencia del informe es que solo valora los grandes atentados, por eso menciona que el último de grandes dimensiones fue el de Barcelona en 2017, si bien parece pasar por alto —o al menos no los menciona específicamente— los ataques yihadistas de lobos solitarios, como el que dejó un muerto y cuatro heridos en 2023 tras el atentado islamista con machete en una iglesia en Algeciras.
No obstante, el Departamento de Estado alerta en otro punto de su expediente sobre España del pasado mes de abril que “la amenaza de los actores solitarios y las células autorradicalizadas persiste”. Además, citando fuentes de Interior, el informe recuerda que en 2024 hubo 53 operaciones antiterroristas que se saldaron con la detención de 88 personas, la mayoría “por terrorismo vinculado al yihadismo”.

En lo que llevamos de 2025 España ha detenido a 67 presuntos terroristas islámicos, el último de ellos fue interceptado en Guadalajara hace tan solo diez días, era un yihadista del Estado Islámico que actuó en Siria e Irak, y que tenía una orden de detención activa en Marruecos. Es uno de tantos “retornados”, terroristas que tras hacer la yihad en escenarios de guerra regresan o se desplazan a países occidentales para cometer atentados o para acometer campañas de proselitismo yihadista y reclutar nuevos fanáticos.
Como el del de detenido en Guadalajara, extranjeros que partieron de España a Siria o Irak a hacer la yihad, hay al menos otros 250 casos, si bien se estima que la mitad de ellos murieron en la guerra o fueron detenidos a su regreso a España. Sin embargo, a más de un centenar de posibles retornados a nuestro país se les ha perdido por completo la pista, y constituyen una de las mayores preocupaciones para los responsables de la lucha antiterrorista en España. El trabajo conjunto con aliados internacionales y sus servicios secretos junto con las fuerzas antiterroristas de España resulta crucial para evitar atentados y desarticular los focos de infección yihadista.
