Irán mantiene actividad petrolera en la crucial isla de Kharg que Estados Unidos ha evitado bombardear

La isla de Kharg, a través de la cual Irán canaliza entre el 80% y el 90% de sus exportaciones de petróleo, continúa operando durante el conflicto con Estados Unidos e Israel, según datos de seguimiento marítimo e imágenes satelitales obtenidas en las últimas horas por Popes80.com. Si bien ha reducido su operatividad habitual, numerosos buques petroleros continúan operando en Kharg, o realizan rutas entre Kharg y el fondeadero de Bik Anch, zona de espera para barcos que llegan al puerto Bandar Imam Khomeini (IRBIK) en Irán. Aunque la mayoría de estos barcos están funcionando sin radar o sin información de ruta o propósito, algunos de ellos han estado visibles en radares de navegación marítima como Marine Traffic durante algunas horas.

Kharg, situada en el norte del Golfo Pérsico, a unos 25 kilómetros de la costa iraní, es una isla que alberga oleoductos, terminales de carga y una capacidad de almacenamiento estimada en 30 millones de barriles. Su infraestructura está conectada mediante oleoductos submarinos con los principales yacimientos del suroeste del país, entre ellos Ahvaz, Marun y Gachsaran. La terminal tiene capacidad para transferir hasta siete millones de barriles diarios a superpetroleros.

Uno de los petroleros operativos en las últimas horas en la isla iraní de Kharg.

«Sin ella, la economía iraní se derrumba», dijo a Financial Times el pasado lunes Richard Nephew, exenviado especial adjunto de Estados Unidos para Irán y actualmente analista en el Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

Irán produce actualmente alrededor de 3,3 millones de barriles diarios de crudo, más aproximadamente 1,3 millones de barriles de condensados y otros líquidos energéticos, lo que representa cerca del 4,5% del suministro energético mundial. La mayor parte del crudo exportado tiene como destino China. La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel se ha concentrado hasta ahora en bases militares, infraestructuras de defensa y objetivos vinculados al programa nuclear iraní. Cualquier bombardeo o ataque a la isla de Kharg ha sido deliberadamente evitado, tanto en esta escalada como en la anterior intervención de Estados Unidos Irán.

Los datos de seguimiento marítimo indican que más de 12 millones de barriles han salido de la terminal desde finales de febrero, aunque empresas especializadas en monitoreo de petroleros advierten de que la cifra real podría ser mayor, dado que varios buques iraníes navegan con los sistemas de identificación automática desactivados.

Imagen satelital (Sentinel-2) de la isla el pasado lunes 9 de noviembre con abundante actividad naval.

El estadounidense Axios informó el 8 de marzo de que en círculos internos de la administración Trump se ha discutido la posibilidad de capturar o controlar la isla como parte de una estrategia para reducir los ingresos petroleros iraníes. La Casa Blanca no ha realizado declaraciones sobre estas opciones. El diputado iraní Mohammad Manan Raisi señaló recientemente que la isla podría ser uno de los objetivos de una eventual escalada, y pidió acelerar el desarrollo del oleoducto Goreh-Jask, diseñado para permitir exportaciones de crudo sin depender de Kharg.

Michael Doran, investigador del Instituto Hudson y exfuncionario del gobierno estadounidense, señaló en Financial Times que Washington ha considerado históricamente la infraestructura petrolera central de Irán como una línea roja estratégica. «La administración no quiere destruir los cimientos de una economía iraní de posguerra«, afirmó. El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, ha pedido públicamente ataques contra la industria petrolera en Kharg, argumentando que ello podría paralizar la economía del país.

La isla fue bombardeada de forma repetida por la aviación iraquí durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, con daños graves en sus instalaciones. Irán reconstruyó posteriormente la terminal. En origen, fue construida en los años sesenta con participación de capital extranjero, incluida la compañía estadounidense Amoco.

La distribución geográfica de los ataques indica que las fuerzas israelíes operan principalmente en el oeste y centro de Irán, mientras que las fuerzas estadounidenses actúan en el sur del país y en las aguas del Golfo Pérsico, zona en la que se encuentra la isla.

Instalaciones petrolíferas en la isla de Kharg.

Monitoreo de fuentes de inteligencia: no hay indicios de una operación inminente

Según la información de Popes80, el análisis de fuentes abiertas entre el 8 y el 10 de marzo no registra señales que apunten a preparativos militares inminentes sobre la isla de Kharg. No se han detectado movimientos inusuales de unidades anfibias de la Marina estadounidense en dirección a la zona ni concentraciones navales que sugieran una operación próxima. Las imágenes satelitales disponibles no muestran actividad militar extraordinaria en la isla o en sus inmediaciones.

El informe de Axios del 8 de marzo señalaba que en reuniones internas de la administración Trump se ha planteado el escenario de capturar o controlar Kharg. Analistas especializados en seguimiento de conflictos insisten en las dificultades que implicaría cualquier operación de ese tipo: la isla tiene una población civil de aproximadamente 10.000 personas y cuenta con una guarnición del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) estimada entre 1.500 y 2.500 efectivos. Las defensas incluyen sistemas de defensa aérea Tor-M1 y Mersad, además de capacidades antibuque destinadas a la protección de la terminal petrolera.

La creciente inseguridad en el estrecho de Ormuz ha reducido las exportaciones en los últimos días. El consenso entre analistas que siguen el conflicto es que Kharg representa un instrumento potencial de presión económica sobre Irán, pero que no hay evidencia pública de que se esté preparando ninguna acción militar inmediata sobre la instalación.

La isla en una imagen de 2022.

El riesgo energético global de una intervención en Kharg

Una interrupción de las operaciones en la isla de Kharg tendría repercusiones inmediatas en los mercados energéticos internacionales. JP Morgan ha señalado que un ataque que paralizara la terminal podría cortar gran parte del flujo exportador iraní y reducir significativamente la producción efectiva del país. Analistas del mercado petrolero estiman que una interrupción prolongada podría provocar un aumento inicial de hasta 10 dólares por barril, aunque en escenarios de escalada regional el incremento podría ser mayor.

La ubicación de la isla amplifica ese riesgo. El estrecho de Ormuz, situado a pocos cientos de kilómetros, canaliza aproximadamente el 20% del petróleo transportado por mar en el mundo. Un conflicto directo en torno a Kharg o una respuesta iraní contra la navegación en el estrecho podría generar una interrupción de alcance global en el suministro energético.

Imagen que demuestra la cercanía Kharg -parte superior izquieda- con el estrecho de Ormuz.

Irán ha advertido en el pasado que respondería a un ataque contra su capacidad exportadora con acciones contra infraestructuras energéticas en otros países del Golfo, incluidos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Expertos en política energética coinciden en que la destrucción permanente de la principal terminal petrolera del país dificultaría la recuperación económica de cualquier gobierno iraní posterior al conflicto, algo que ha funcionado, al menos hasta el día de hoy -cuando Estados Unidos acaba de anunciar para este martes la mayor ofensiva sobre Irán-, como principal factor disuasorio en Washington a la hora de concretar un ataque directo a la instalación.

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