«¡Soy una mujer inocente!», grita el transgénero Alexander Leatham, acusado de homicidio junto a Suri Dao, leyendo un papel en la sala del tribunal, «¡No he hecho nada malo! ¡Este es un juicio farsa para coordinar el genocidio de las personas transgénero! ¿Qué harás cuando vengan a por ti?». El juicio contra miembros de la secta The Zizians esta siendo tan complejo, histriónico y surrealista como las andanzas de la propia secta racionalista The Zizians, fundada por Jack Lasota formada por jóvenes superdotados, veganos, transgénero, ex trabajadores de Silicon Valley, y que comparten también el credo de que una IA superpoderosa está conspirando para acabar con toda la humanidad. Desde hace meses venimos investigando el caso en Popes80, incluyendo los múltiples asesinatos y suicidios que rodean a la secta, así como su llegada a España en 2017, que también desvelamos en exclusiva.
A esta hora, en el centro de la disputa judicial están Alexander Leatham —también conocido como Somni— y Suri Dao, dos trans acusados de intentar asesinar en noviembre de 2022 a Curtis Lind, un anciano y acogedor hippie de la bahía, que permitía a los zizianos vivir en su propiedad, en un destartalado parque de caravanas, y que fue atacado por miembros de la secta con una espada samurai. Aunque malherido y sin un ojo, logró sobrevivir al ataque, pero fue asesinado en enero de 2025, tras recibir más de 50 puñaladas a manos de unos misteriosos jóvenes vestidos de negro, que se deshicieron así del principal testigo para varios de los juicios en marcha contra The Zizians.

La brutalidad de los zizianos: «Sangraba como un cerdo degollado»
La fiscalía cree que Dao y Leatham urdieron una emboscada para matar a Lind. Dao lo atrajo a una rincón del patio asegurando que había encontrado una fuga de agua que requería reparación urgente. A continuación, Dao, Leatham y un tercer miembro de la secta, Emma Borhanian, le atacaron con cuchillos y una espada. El anciano disparó en defensa propia y en la refriega murió también Borhanian. Aunque los zizianos pasaron tres años viviendo allí, la relación se había vuelto tensa porque nunca llegaron a pagarle, acogiéndose a una ley californiana creada en la pandemia para impedir el desalojo de inquilinos morosos.
Las audiencias del juicio están siendo un show, o una locura. Los abogados de los acusados han logrado posponer y ralentizar los procedimientos una y otra vez, probablemente esperando que el único testigo pierda definitivamente la cabeza. Se trata del mejor amigo de Lind, Patrick McMillan, de 81 años, el único testigo que no está directamente implicado como acusado o muerto, tras el asesinato de Lind en enero de 2025, lo que ha dejado un hueco enorme para la acusación. McMillan ha padecido numerosos reveses de salud: ocho derrames cerebrales, nueve ataques cardíacos, lo que ha derivado en un deterioro significativo de su memoria. Ha perdido la capacidad de recordar muchos detalles esenciales, incluso contradice declaraciones anteriores y admite no reconocer rostros, nombres o contextos que antes identificaba sin dificultad. Por todo ello, sus comparecencias ya han sido recogidas mediante audiencias condicionales, procedimientos especiales pensados para preservar testimonios ante la posibilidad de que no sobreviva lo bastante o no pueda testificar plenamente cuando llegue el juicio.
Patrick McMillan describió con detalle escalofriante la escena del ataque en Vallejo el 13 de noviembre de 2022: Curtis Lind llamó a su puerta pidiendo auxilio y cuando abrió se lo encontró atravesado por una espada samurái con la punta sobresaliendo por su pecho y la sangre brotando a borbotones sobre su ojo derecho. “Sangraba como un cerdo degollado”, relató.
La defensa ha señalado esas condiciones físicas y mentales de McMillan como razón suficiente para cuestionar la validez de sus declaraciones, temiendo que su testimonio ya no cumpla con los estándares legales de certeza. La fiscalía, por su parte, asegura que el retraso constante en fijar la fecha del juicio podría estar motivado por precisamente esta preocupación: que McMillan empeore, se agrave su salud, y no pueda declarar en condiciones, lo que complicaría gravemente la posibilidad de probar los hechos ante un jurado.

Leatham y el genocidio trans
Una de las razones por las que este misterioso caso de The Zizians no está recibiendo la cobertura mediática esperada, a pesar de lo sorprendente de todas sus ramificaciones, los crímenes y violencias, y la amenaza que supone la secta para propios ajenos, tiene que ver con la característica común a todos los miembros de la misma: que todos son trans. También son todos veganos, racionalistas, obsesionados con la IA, y ex empleados de Sillincon Valley, pero el hecho de ser transgénero está llevando a muchos medios a obviar la investigación de esta secta, para ahorrarse acusaciones de transfobia o para no alentarlas. Los propios acusados, conocedores de esta situación, están tratando de explotarla al máximo.
Durante la última audiencia, Leatham irrumpió con gritos en la sala denunciando un “genocidio trans” y lanzando acusaciones de trato inhumano en prisión, especialmente por la supuesta negación del uso de estrógenos. Con respecto a estas denuncias, ofrecemos detalles del documento del expediente “Leatham v. Solano County” donde Alexander Jeffrey Leatham presenta una reclamación civil por derechos bajo prisión preventiva. El documento, fechado en 2024, detalla que Leatham (alias Somni) demandó al condado de Solano en torno al trato recibido durante su custodia, incluyendo condiciones carcelarias, acceso médico o legal y negación de sus derechos como persona transgénero.


Dao también intervino, en parte por videoconferencia, en medio de acusaciones sobre su identidad de género, procedimientos carcelarios y derechos humanos. La fecha del juicio, fijada para el 21 de octubre de 2025, será una prueba de fuego. Si la acusación logra presentar suficientes pruebas que no dependan únicamente de McMillan o testigos en condiciones precarias, podría conseguir una condena. Si no, es probable que las partes enfrentadas logren llevar el caso a dilaciones adicionales, apelaciones por competencia del testigo, validez del testimonio, los derechos de identidad de los acusados, y muchos elementos legales cargados de ambigüedad.

¿Quien es Suri Dao?
No está clara su identidad real. La fiscalía sostiene que Dao es en realidad Tessa Berns, una estudiante brillante de Denver, ex becaria de mérito nacional, que desapareció hace años tras un prometedor inicio académico. Sus antiguos compañeros recuerdan a alguien obsesionado con las ideas, con gran talento intelectual y con un fuerte interés por la lógica, la ciencia y el altruismo eficaz. Desde su arresto, la identidad del acusado es objeto de una batalla legal: ¿es Dao una nueva construcción personal, o la misma Tessa Berns que un día se desvaneció del radar para terminar absorbida por una comunidad cada vez más asociada a la violencia?
Conviene señalar que la desaparición es un fenómeno habitual entre los miembros de esta secta. Antes de ser detenido Lasota, el líder de The Zizians, trató de huir tras fingir su propia muerte.

En los documentos judiciales figura con 23 años, frente a los 24 que debería tener Tessa Berns. La fiscalía de Solano cree que Berns se inventó el nuevo nombre de Suri Dao en el mismo momento de su arresto, pero su abogado asegura que su nuevo nombre tan solo forma parte de su proceso de «transición de género». Por las llamadas que Suri realizó desde la cárcel, los investigadores dedujeron que fue adoptado en China por una familia americana, y que el nombre de su madre es Ann, algo que coincide con el de Berns.
Incluso dentro del círculo de los Zizianos, Dao destaca como una figura desconcertante. Sus abogados insisten en que “Suri Dao es Suri Dao”, y que cuestionar su identidad equivale a negar su realidad trans. Pero los fiscales aseguran que las pruebas apuntan a que no es otra que la joven prodigio desaparecida, convertida en una de las piezas centrales de esta historia macabra.
