Cómo Silicon Valley se convirtió en una incubadora de sectas: reclutamiento de genios, técnicas extremas de «depuración mental», y abusos encubiertos

Cuando te hacen creer que el mundo está a punto de acabarse por la amenaza de una IA destructiva, y tu estás capacitado para luchar contra esa máquina, tu comportamiento moral opera de manera muy diferente a los patrones éticos comunes. «Muchas cosas que no harías si estuvieras más tranquilo se vuelven justificables«, señala un testigo de las organizaciones racionalistas de élite que triunfan en el epicentro tecnolótico mundial, «se vuelve fácil justificar ejercer fuerza de diversas maneras sobre otras personas. «Experimenté una serie de efectos psicológicos, somáticos y sociales que impactaron radicalmente mi bienestar», denuncia una víctima de la organización Leverage Research, «pasé muchos meses de terror casi constante a ser invadido mentalmente».

Cuando comenzaron los juicios por los asesinatos en el entorno de Jack “Ziz” LaSota, líder de la secta Los Zizianos (The Zizians) de la que hemos venido desvelando detalles en exclusiva en Popes80 durante estos meses atrás, la atención se concentró en la violencia y en la degeneración racionalista de los implicados. Sin embargo, ahora sabemos que la secta The Zizians es solo una pequeña parte de los grupúsculos de élite intelectual que medraron al calor de los cazatalentos de Silicon Valley, alrededor de comunidades que combinaban racionalismo extremo, miedo apocalíptico a la IA y una obsesión cultural por expandir al máximo el potencial de la mente como si se tratara de una pequeña fábrica de genios, de hombres elegidos para construir el mundo que viene.

Exposición de Los Zizianos, Leverage Research y Black Lotus: sectas racionalistas en Silicon Valley que combinaban IA, altruismo extremo y control psicológico, dejando un reguero de víctimas y abusos silenciados.
Fotos policiales de 2019 de Jack LaSota, Alexander Leatham, Emma Borhanian y Gwen Danielson, junto a la comparecencia judicial de Maximilian Snyder y un video de vigilancia de Teresa Youngblut, todos asociados con LaSota y su círculo ziziano.

Bajo el foco están organizaciones como el Machine Intelligence Research Institute (MIRI) y Center for Applied Rationality, en el que participaban Los Zizianos hasta que se produjo su escisión. A diferencia de otras sectas aquí no hay un líder que recluta a personas vulnerables, sino un líder carismático que quiere llevar a jóvenes de altísimas capacidades, a un grupo elegido de supersabios, a otro nivel, a veces bajo el pretexto de ser los únicos supervivientes de un próximo apocalipsis causado por una IA maligna, y otras veces con el pretexto declarado de convertirse en un ejército de élite de clones de «Elon Musk». «Los ecosistemas racionalistas y EA seleccionan masivamente a ‘nerds’ con muy pocas habilidades sociales confundidos», en lo referente a su aspecto, su sentimiento, su sexualidad, «muy vulnerables al abuso«, admite un testigo de estos procedimientos de selección.

«Como empleada de MIRI, me obligaron a entrar en un marco donde era extremadamente poderosa y, por lo tanto, potencialmente responsable de cantidades astronómicas de daño», confiesa una testigo con pseudónimo «Jesicata» en una larga confesión sobre su experiencia, «finalmente desarrollé delirios psicóticos de iniciar la Tercera Guerra Mundial y de crear el infierno»; «pensar en escenarios extremos de tortura con IA formaba parte de mi trabajo».

Algunos de los implicados se iniciaron en este peligroso ecosistema a partir de la obsesión por ciertas obras de ficción. Sonia Joseph tenía 14 años cuando leyó por primera vez Harry Potter and the Methods of Rationality, una reescritura de la saga publicada en 2010 por el blogger Eliezer Yudkowsky, especializado en IA. En ese relato, Harry no es un niño intuitivo, sino un empirista obsesivo que somete la magia al método científico y ridiculiza cualquier incoherencia lógica. Sonia Joseph, neurodivergente, ambiciosa y desubicada en un instituto suburbano de Massachusetts, lo leyó cuatro veces durante su adolescencia. “Me encantó”, explicaría después. La historia, confesó, “atrae mucho a los forasteros inteligentes”.

Yudkowsky lleva 25 años advirtiendo de que una IA mal alineada podría destruir a la humanidad más pronto que tarde. En torno a esas ideas creó primero el foro LessWrong y después el Machine Intelligence Research Institute (MIRI), con sede en Berkeley, financiado por figuras centrales del capitalismo tecnológico como Peter Thiel y Jaan Tallinn, cofundador de Skype. Harry Potter and the Methods of Rationality funcionó como una extensión informal de ese ecosistema: muchos capítulos enlazaban directamente a textos de LessWrong y a donaciones para el Center for Applied Rationality (CFAR), un instituto afiliado dedicado a impartir talleres intensivos de “entrenamiento racional”.

Confesión de Jessicata sobre MIRI y CFAR.

Técnicas psicológicas extremas de «depuración mental»

El racionalismo y el altruismo efectivo se han consolidado como una subcultura influyente en Silicon Valley, respaldada por algunas de las mayores fortunas tecnológicas. Elon Musk, Peter Thiel y Vitalik Buterin apoyaron públicamente ideas y organizaciones vinculadas a este ecosistema. Durante años, su principal benefactor fue Sam Bankman-Fried, fundador de FTX, que llegó a invertir cerca de 600 millones de dólares en causas relacionadas con el altruismo efectivo antes del colapso de su imperio financiero.

La ideología compartida valoraba los extremos. Maximizar la verdad racional, maximizar el bien, maximizar la donación. Dentro de ese marco, conceptos como “ganar para dar” justificaban sacrificar casi cualquier otra consideración. Julia Wise, una figura destacada del altruismo efectivo, describió la ansiedad que le producía comprar un helado sabiendo que ese dinero podría haberse destinado a salvar vidas. “Mi felicidad no es el punto”, llegó a decirle a su padre. Otros exmiembros hablaron de una “trampa de la miseria”, donde cada gasto cotidiano se convertía en un contador mental de muertes evitables.

Con el tiempo, el foco se desplazó casi por completo hacia la seguridad de la IA. El filósofo Nick Bostrom, con su libro Superintelligence (2014), y figuras como Stephen Hawking o Bill Gates contribuyeron a normalizar el discurso apocalíptico. Dentro de ese clima, la presión psicológica era constante. Jessica Taylor, entonces investigadora en MIRI, escribió en 2021 que su trabajo implicaba imaginar escenarios extremos de tortura infligida por una IA superinteligente. En 2017 fue hospitalizada durante tres semanas tras desarrollar delirios en los que se veía a sí misma como intrínsecamente malvada y responsable de la destrucción del mundo. En su testimonio subrayó que esas ideas estaban alineadas con el lenguaje y las obsesiones cotidianas de su entorno. Varias personas de su círculo sufrieron episodios similares. Algunas se suicidaron.

Leverage Research, fundada por Geoff Anders y financiada inicialmente por Peter Thiel, llevó estas dinámicas aún más lejos, convirtiéndose en un laboratorio de técnicas psicológicas extremas. Operó entre 2011 y 2019 dejando un reguero de polémicas que se han mantenido en secreto hasta ahora. Integró trabajo, vivienda y exploración psicológica bajo una jerarquía rígida. Zoe Curzi, exmiembro, describió sesiones de “depuración” de hasta seis horas, en las que los participantes intentaban identificar y eliminar entidades mentales hostiles. En su blog explicó que muchos miembros creían literalmente que estaban destinados a tomar el control del gobierno de Estados Unidos. Cuando en 2021 se publicó en LessWrong un documento colectivo sobre Leverage, varios exmiembros advirtieron de los efectos traumáticos y del silencio que rodeaba a quienes habían salido dañados. «Las cosas solo son reales una vez que Geoff hace una teoría sobre ellas«, señala uno de los participantes.

La mayoría de los miembros de Leverage Research vivían y trabajaban juntos, en un complejo de apartamentos en Lake Merritt, Oakland. Allí se utilizaban métodos como el «Charting» (trazado de gráficos) y el «Belief Reporting» (informe de creencias), diseñados por Anders para «depurar» la mente. Aunque algunos exmiembros admiten beneficios de estas prácticas, muchos otros aseguran que terminaron cayendo en disociación y fragmentación mental.

Vista aérea noctunra, Silicon Valley.

Los supervisores de la organización actuaban también como «entrenadores» psicológicos, evaluando el desempeño de los miembros y realizando terapia con ellos simultáneamente, lo que creaba una dinámica de poder asimétrica. Todos estaban convencidos de que el propósito declarado de Leverage era descubrir teorías sobre la civilización para «tomar el control del mundo» y coordinar a la humanidad de manera más eficiente en el futuro. Se exigían acuerdos de confidencialidad estrictos; incluso abrir un blog personal sobre temas ajenos al grupo podía acarrear reprimendas severas.

La conexión entre Leverage Research y Los Zizianos resulta fundamental para entender la deriva destructiva de la secta de LaSota, que reunía cuatro características comunes a todos los miembros: veganismo, racionalismo, transexualidad, y visión apocalíptica de la IA. LaSota tomó las «tecnologías psicológicas» de la organización de Anders (Charting, informes de creencias y la idea de que los hemisferios cerebrales tienen identidades) y las radicalizó en su propio grupo, eliminando las pocas barreras éticas que aún quedaban en Leverage, con resultados catastróficos. «Estas narrativas internas me dejaron con una sensación de ser especial y de que valía la pena sacrificar casi cualquier cosa por la importancia de formar parte del proyecto», admite un participante de Leverage que ha contado su caso de forma anónima en los foros racionalistas. «Varias personas en las comunidades que describo han muerto por suicidio, y hubo intentos generalizados de encubrir las causas de sus muertes», denuncia una ex integrante del MIRI bajo el pseudónimo «Jesicata».

La crisis de reputación de Leverage Research les llevó a reinventarse, de su versión «1.0» (2011-2019) a la «2.0», tras años de operar como un grupo cerrado con prácticas psicológicas experimentales. Pasaron de ser una comunidad donde la gente vivía junta y no tenía horarios claros, a una oficina estándar con roles definidos, horarios fijos y una separación estricta entre la vida laboral y la personal. Abandonaron la «Psicología Experimental»: Dejaron de realizar investigaciones directas sobre la mente (como el polémico Charting) para enfocarse en la Historia de la Ciencia y la Metaciencia, el estudio del progreso del conocimiento, y implementaron normas de transparencia.

Fragmento del manifiesto ‘Killing Evil People’ compartido por una amiga de Ziz, 2021.

Otra iniciativa peligrosa: Black Lotus, racionalismo, IA y espiritualidad propia

Black Lotus fue un campamento instalado en el festival Burning Man, el macroevento anual que se celebra en el desierto de Nevada y que reúne a decenas de miles de personas durante una semana. En Burning Man, los asistentes se organizan en “campamentos”, que funcionan como comunidades temporales con sus propias normas, actividades y líderes informales. Black Lotus operaba como uno de esos campamentos, pero su funcionamiento interno iba mucho más allá de la convivencia típica del festival. Según testimonios posteriores, el grupo desarrolló dinámicas de control psicológico similares a las de colectivos como Leverage Research o los llamados Zizianos.

El campamento estaba liderado por Brent Dill, figura central del grupo y señalado por conducta sexual inapropiada. Dill ejercía autoridad sobre los miembros presentándose como intelectualmente superior y como poseedor de un conocimiento especial sobre cómo funciona la realidad. La base ideológica del grupo procedía de un juego de rol llamado Mage: The Ascension. Black Lotus trasladó conceptos del juego a la vida real, especialmente la idea de que la realidad es “consensual” y puede ser moldeada por la voluntad colectiva.

A partir de ese marco, se estableció una jerarquía interna en la que Dill se situaba en la cúspide, lo que le permitía redefinir normas sociales, relaciones personales y límites individuales bajo el argumento de fomentar la “verdadera agencia” de los miembros. En la práctica, el grupo fomentaba largas discusiones internas sobre psicología y metafísica, aislamiento emocional frente a personas externas y presión colectiva contra quienes cuestionaban al líder. Muchos integrantes procedían de entornos tecnológicos y racionalistas, utilizando argumentos lógicos para justificar comportamientos abusivos o disfuncionales.

En diferentes foros consultados por Popes80, ex participantes confirman que Black Lotus fue uno de los grupos más extremos surgidos en el entorno racionalista ligado a Burning Man. Su funcionamiento interno terminó siendo claramente dañino, y flota alrededor una vez más la incógnita de por qué personas inteligentes y bien formadas acabaron atrapadas en su estructura de control. Algunos ex miembros lo comparan con Maple, una comunidad residencial vinculada al movimiento racionalista y a la investigación sobre riesgos existenciales, especialmente la inteligencia artificial.

Maple es una comunidad que combina vida en común, disciplina intensiva y una espiritualidad propia. Su objetivo declarado es formar individuos con un nivel de virtud, autocontrol y compromiso moral excepcional, capaces de actuar cuando los incentivos sociales y económicos empujan en dirección contraria, como ocurre con la carrera por desarrollar IA avanzada. Maple comparte con otros grupos polémicos de la escena racionalista la idea de que la situación histórica es tan grave que justifica métodos extremos: presión social intensa, jerarquías poco explícitas y una fuerte dificultad para aceptar disidencias internas. Los críticos denuncian que Maple genera daño psicológico real y resultados escasos.

Captura de pantalla del primer blog del líder de The Zizians donde quedaron registradas las pautas de lo que sería su secta.

El caso Sonia Joseph: abusos sexuales silenciados para salvar el mundo

Tras estudiar neurociencia, Sonia Joseph se trasladó al Área de la Bahía en 2019 para trabajar en investigación de IA y se integró en comunidades racionalistas, altruistas efectivos e investigadores de seguridad de la IA. Estos grupos compartían vivienda, invertían entre sí y socializaban casi exclusivamente internamente, normalizando el poliamor y relaciones con grandes diferencias de edad, en un entorno que Joseph describió como un “Colegio Hogwarts racionalista”.

Con el tiempo, Joseph detectó comportamientos sexuales inapropiados de hombres influyentes, minimizados por la comunidad como problemas menores frente a la amenaza existencial de la IA. Al denunciar un abuso ante la policía, fue desacreditada públicamente y sufrió un deterioro de su salud mental, lo que la llevó a trasladarse a Canadá. Otros testimonios muestran un patrón similar: misoginia casual, presión sexual y protección de hombres poderosos, donde denunciar podía implicar perder oportunidades laborales o acceso a eventos clave del sector.

Este ecosistema también formó a Jack “Ziz” LaSota, cuya radicalización tras romper con MIRI y CFAR y abandonar estas organizaciones refleja una cultura que normalizaba la disolución de límites, la superioridad moral de los iniciados y la subordinación de derechos individuales a causas abstractas. Hoy tan solo conocemos una pequeña parte de estas comunidades cerradas y jerárquicas que crecen alrededor de Silicon Valley, y que, mientras creen “salvar el mundo”, dejan un reguero de daños psicológicos e incluso ahora también víctimas mortales.

Otro miembro de los zizianos fingió su muerte en 2021.

Mientras avanza el juicio a Los Zizianos, descubrimos un segundo miembro que habría fingido su muerte como táctica preventiva ante posibles delitos. Según la información recabada por Popes80, Jacob Ray Pekarek, un brillante matemático que adoptó el alias de Jay Winterford, fingió su muerte en marzo de 2021 mediante un obituario oficial y tributos falsos en foros racionalistas para ejecutar un «suicidio social» que le permitiera desaparecer del radar legal y romper cualquier vínculo con su vida anterior. Esta táctica de la secta de Ziz buscaba generar un aislamiento psicológico total y dependencia absoluta del grupo, permitiéndole operar en la clandestinidad hasta que su farsa se desmoronó en noviembre de 2022 al ser arrestado en California tras intentar asesinar a su casero con una espada samurái.

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