Así van a robar tu casa en las próximas vacaciones

El pasado año se registraron 81.040 robos con fuerza en domicilios y establecimientos. A pesar de una ligera disminución con respecto al 2023, en comunidades como Islas Baleares, La Rioja, Castilla León, o Castilla La Mancha, se ha mantenido la tendencia al alza de los últimos años. Tus vacaciones serán en junio, julio, agosto o septiembre. Según los últimos datos de ObservaTUR y el informe Wolters Kluwer Insights, el 38% de los españoles toma sus vacaciones en agosto, el 29% en julio, el 17% en septiembre, y el 12% en julio. Sin embargo, cada año más ciudadanos españoles reparten sus vacaciones en varios periodos del año, en particular, de mayo a diciembre. Y siempre, cuando se acerca la hora de salir de casa, te queda la duda: ¿entrarán a robar? ¿Cómo podría protegerme?

Olvida los viejos métodos de robo. Los asaltantes también han evolucionado, adaptándose a las nuevas herramientas y sistemas de seguridad. Mientras las viviendas se llenan de dispositivos inteligentes, los delincuentes también están modernizando sus técnicas, aprovechando vulnerabilidades tanto físicas como digitales.

El código de los ladrones no es un bulo

Aunque no todos emplean el mismo modus operandi, la mayoría de los robos se dan después de unos días o semanas de vigilancia del hogar. Los ladrones estudian los horarios de entrada y salida, el tipo de personas que puede haber dentro –si es una o varias, si hay ancianos o niños-, estudian posibles alarmas o elementos disuasorios –sí, también estudian cómo es tu perro y si es susceptible de ser engañado-, cercanía de vecinos, actividad de la calle y posible presencia policial o proximidad de comisarías, y vías de escape de emergencia.

Popularizado a finales del siglo pasado, el código de marcas causó furor en los años 90, y tras ser examinado y perseguido por la policía y cada vez más conocido por los vecinos, cayó en desuso, sufriendo un repunte en fechas recientes, ya sea a través de las habituales pegatinas de colores, o mediante códigos rayados en la pared, en el portero automático junto a cada piso, o en una puerta. Varios verificadores de hechos populares en España desmienten cíclicamente el código de señales que circula por internet, que supuestamente utilizan los cacos para marcar casas y planificar robos. Salvo por el intento de evitar la alarma social, no se entiende que se desmientan métodos que, en efecto, se emplean y se llevan empleando desde hace varias décadas en España, si bien en fechas recientes se han ido sofisticando.

Código de marcas más extendido

Los ladrones utilizan desde hace años este sistema de señales codificadas, conocido como “código de marcas”, para identificar y clasificar viviendas que podrían ser susceptibles de robo. Estas marcas –ya sea pegatina, rayadura, o pintada- suelen colocarse en buzones, portales, marcos de puertas o fachadas cercanas y permiten transmitir información clave entre miembros de bandas o ladrones oportunistas.

Por ejemplo, un círculo puede indicar que la casa está deshabitada; un triángulo, que ya ha sido robada; tres pequeños círculos en fila, que está lista para robar; o líneas en vertical u horizontal, que hay niños solos por la mañana o por la tarde. También existen símbolos para advertir sobre la presencia de perros, la vigilancia policial o la conveniencia de evitar el inmueble (por considerarlo “difícil” o poco interesante). Algunos signos están orientados a la vulnerabilidad del residente, como los que señalan que solo vive una mujer, que hay un inquilino con discapacidad, o que el hogar está vacío durante las vacaciones o los fines de semana. Incluso se utilizan números para indicar fechas concretas o rangos en los que se sabe que la vivienda queda desocupada, como “7-8” para julio y agosto.

Este lenguaje oculto, aunque rudimentario, sigue vigente en muchas zonas urbanas y rurales, y su conocimiento puede ser clave para que los propietarios detecten intentos de vigilancia previa. Por eso, los cuerpos de seguridad recomiendan eliminar cualquier marca sospechosa que aparezca en el entorno del hogar y avisar a la policía, ya que puede formar parte de una estrategia organizada para facilitar posteriores asaltos.

Junto al código de marcas tradicional, en los últimos años se han detectado sistemas más elaboradores de señales, además de marcas que responden a códigos populares en países de América Latina.

Se emplean cada vez más códigos alfanuméricos escritos a bolígrafo o rotulador fino. En lugar de los símbolos clásicos, algunos ladrones escriben letras o números aparentemente aleatorios que en realidad indican si han sido revisadas recientemente, si hay respuesta al timbre o si la puerta se abre en ciertos horarios.

También se trazan a veces en lugares de más difícil detección: pequeños arañazos, manchas hechas con tiza blanca, sal o incluso barniz, colocadas cerca del acceso principal. Estas pasan más desapercibidas para el inquilino, pero son fácilmente identificables por el delincuente.

Se está empleando, especialmente en asaltos a viviendas de lujo, la llamada tecnología de rastreo pasivo: algunos delincuentes han comenzado a utilizar AirTags u otros localizadores similares para seguir vehículos de residentes y confirmar rutinas, o saber si han salido de viaje.

Material recuperado por la policía el pasado verano de una banda desarticulada en Elche que se dedicaba a robos en casas.

¿Qué es ese hilo de pegamento en la puerta?

En particular, se han reportado numerosos casos de ladrones dejando testigos en las puertas, ya sean pequeñas piezas de plástico, o un hilo de pegamento casi invisible que, como una tela de araña, traza una línea desde el marco hasta la puerta. Si el hilo permanece intacto tras varios días, indica que nadie ha entrado en la vivienda, lo que sugiere que está vacía. Esta técnica es difícil de detectar a simple vista y ha sido reportada por la Policía Nacional como una de las más utilizadas recientemente

Testigo con hilo de pegamento entre marco y puerta.

Otra táctica común es insertar pequeños trozos de plástico o papel en las rendijas de las puertas. Si estos «testigos» caen al suelo, indica que la puerta ha sido abierta. Si permanecen en su lugar, sugieren que la vivienda está desocupada. También se ha registrado denuncias por aparición de cinta adhesiva, cintas de tela atadas a la entrada –en cierres exteriores-, bolsas de papel o tela publicitarias colgadas en el pomo de la puerta, pequeñas ramas, o incluso botellas vacías sobre el felpudo –o cambiar a posición vertical o enrollar el felpudo-.

Testigo de plástico que cae al abrir la puerta.

Mucho más difícil de detectar y sofisticado es el empleo de rotuladores de tinta invisible para hacer marcas que solo pueden detectarse bajo luz ultravioleta. Estas señales permiten a los ladrones identificar viviendas desocupadas sin alertar a los residentes o vecinos.

Desde hace unos meses la Policía Nacional ha detectado en varios puntos de España una nueva técnica para testar las casas vacías: la introducción de bolitas de papel, hilo, o algodón de unos 0.2 cm de diámetro en la ranura del bombín de la cerradura para comprobar si, al cabo de los días, permanece, o si alguien ha abierto el hogar.

Marcas de papel empleadas para testar presencia o ausencia en casas.

Nueva versión de las técnicas de ayer

El «bumping», un método que permite abrir cerraduras sin dejar rastro, sigue siendo común. “Consiste en introducir en el cilindro de la cerradura una llave manipulada y golpear la misma con el fin de hacer bailar los pistones del cilindro”, explican desde EuroSegur, “esto consigue que los pistones del cilindro salten simultáneamente cuando la llave es golpeada, permitiendo el giro de la llave y por tanto la apertura de la puerta de seguridad”. Se trata de una técnica que “se ejecuta en apenas medio minuto y no daña el sistema de cierre de la puerta blindada”.

“Una llave bumping es la llave que se introduce en el interior de la cerradura de seguridad para ser golpeada y hacer saltar los pistones del cilindro”, añaden, “no es una llave común, sino una llave especial que encaja en la mayoría de las cerraduras”; “en Internet no sólo existen vídeos explicativos de la técnica para abrir puertas, sino que aparecen varios website dónde explican cómo hacer una llave bumping o dónde comprarla”.

El robo por rotura de cilindros es también una técnica muy común utilizada por ladrones para forzar cerraduras de puertas, especialmente si no están equipadas con sistemas de seguridad modernos. El cilindro (o bombín) es el mecanismo de la cerradura donde se introduce la llave. Es una de las partes más vulnerables si no está bien protegida. Los ladrones localizan el cilindro desde el exterior (especialmente si sobresale de la puerta) y emplean herramientas como alicates de presión, extractores o incluso una simple llave inglesa para romperlo por la mitad. Una vez partido, acceden directamente al mecanismo interior de la cerradura y pueden abrir la puerta en menos de un minuto. Los factores que facilitan el robo con este sistema son: cilindros que sobresalen de la puerta más de 2-3 mm, ausencia de escudos protectores, y cerraduras antiguas o de baja calidad sin refuerzo contra este método.

Y, por supuesto, sigue habiendo robos con ayuda de ganzúa. Una técnica clásica que consiste en manipular a mano los pines del cilindro hasta colocarlos en la posición exacta que permite girar el bombín y abrir la puerta, sin necesidad de llave. Los ladrones utilizan herramientas específicas como una ganzúa (una varilla metálica fina) y un tensor (que hace presión de giro), con los que simulan el efecto que produciría una llave al introducirse. Esta técnica, si bien requiere cierta habilidad y práctica, es silenciosa, no deja apenas rastro visible y es especialmente efectiva en cerraduras antiguas o de baja seguridad. La mayoría de las cerraduras de seguridad modernas no son vulnerables al asalto con ganzúa.

En fechas recientes han surgido métodos más avanzados como el «impresioning», que utiliza moldes para crear llaves falsas, y el uso de dispositivos electrónicos para interceptar señales de cerraduras inteligentes. Además, se ha observado un aumento en los robos mediante el uso previo de testigos físicos, como hilos de pegamento o plásticos en las puertas, para detectar la ausencia de los residentes.

El asalto “inteligente”

No es nuevo, pero sigue al alza, el examen de los nuevos contadores digitales de electricidad, que revelan patrones de consumo. Un consumo constante y bajo puede indicar que la vivienda está vacía, mientras que variaciones en el consumo sugieren actividad en el hogar. Con el auge de los hogares adaptados a las nueva tecnologías y dispositivos con IA, los ladrones están empezando a aprovecharse también de otras ventajas que permiten para sus planes delictivos.

Si antaño los descuideros podían guiarse solo por el ruido o el encendido o apagado de las luces, ahora algunos ya registran la actividad de televisores y asistentes virtuales, así como las conexiones a las redes: la falta de dispositivos conectados a una red Wi-Fi durante períodos prolongados puede indicar que no hay nadie en casa. Los delincuentes con ciertos conocimientos escanean las redes cercanas durante días para obtener esta información.

En cuanto a las modernas cerraduras con mando, como las de tipo RFID, bluetooth o incluso las que se abren con apps móviles, está ya bajo el radar de los ladrones, empleando diferentes técnicas que, según los modelos y niveles de seguridad, pueden resultar increíblemente eficaces y sencillas para asaltar tu hogar. Una de ellas es el relay attack (ataque por repetidor), tradicionalmente empleada en coches, pero que se está empleando ya en cerraduras de domicilios. Los ladrones usan dos dispositivos: uno cerca del mando o móvil del propietario (por ejemplo, mientras este está en una cafetería) y otro cerca de la puerta de la vivienda. El sistema engaña a la cerradura, haciéndole creer que el mando está cerca y permite el acceso.

Otra técnica es la clonación de tarjetas RFID. Si la cerradura funciona con tarjeta (como las de hoteles o urbanizaciones), estas pueden clonarse fácilmente si los delincuentes tienen acceso momentáneo a una de ellas. Otra es el sniffing de señales. En sistemas con apertura por WiFi o bluetooth, si las comunicaciones no están cifradas correctamente, es posible interceptar los paquetes de datos y usarlos para replicar una apertura. Y otra más, normalmente menos eficaz, es el empleo de inhibidores de señal en sistemas que funcionan por radiofrecuencia. Es decir, activan el inhibidor para que la cerradura no reciba la señal del mando mientras el propietario cree que ha cerrado.

Disponemos de otros ejemplos de cómo la tecnología está ayudando a hacer mejor “su trabajo” a algunos ladrones. En 2023, algunas investigaciones de la Europol advirtieron sobre bandas del Este que usaban apps logísticas, como Google Maps o Waze, para marcar puntos de acceso, organizar rutas de robo o vigilar la actividad policial en la zona. Además, también se han documentado aplicaciones personalizadas creadas por grupos criminales y no disponibles al público general, que ofrecen bases de datos de casas “disponibles” o mapas codificados con objetivos.

Consejos de la Policía Nacional para protegerse.

Cómo defenderse de tanta amenaza

En cuanto a las técnicas tradicionales, en particular el famoso bumping, la defensa es difícil  pero no imposible. “Una misma cerradura y por tanto una puerta de seguridad puede ser más o menos vulnerable a la técnica del bumping en función del cilindro que se instale en ella”, indican desde EuroSegur, “en el mercado existen muchas calidades de cilindros que ofrecen mayor o menor resistencia a esta técnica”. “La seguridad es cuestión de tiempo: tiempo que resiste el cilindro al ataque”, concluyen.

Para contrarrestar estas amenazas, se recomienda la instalación de cerraduras inteligentes que utilicen autenticación multifactor, como huellas dactilares o códigos PIN, y que permitan el control remoto a través de aplicaciones móviles. Las cámaras de seguridad con inteligencia artificial pueden diferenciar entre residentes y extraños, enviando alertas en tiempo real ante actividades sospechosas. Asimismo, los sensores de movimiento y de apertura en puertas y ventanas, integrados con sistemas de domótica, ofrecen una capa adicional de seguridad.

Entre los consejos para evitar robos se encuentra algo tan básico como cerrar siempre con llave, incluso si te ausentas por poco tiempo, debes cerrar todas las puertas con llave. Evita siempre dejar llaves en lugares accesibles como macetas o felpudos. Si sueles pasar mucho tiempo fuera de casa, conviene utilizar temporizadores para luces y dispositivos electrónicos que simulen actividad en el hogar; junto a esto, la policía insiste en que evitemos contar en redes sociales que nos vamos de vacaciones, o incluso exhibir que el lugar en el que estamos de veraneo mientras aún estamos fuera del hogar.

Más campañas de recomendaciones de la Policía Nacional.

En resumen, te ofrecemos estas cuatro áreas de defensa práctica para cada tipo de amenaza:

1. Refuerza tus cerraduras. Cambiar a cilindros de alta seguridad, que sean resistentes al bumping, extracción, ganzuado y taladrado, es una de las primeras barreras eficaces. Acompañarlos con escudos acorazados que cubran completamente el bombín y eviten su manipulación externa es fundamental. Hoy existen cerraduras antibumping certificadas por normativa europea, que garantizan una mayor resistencia a los métodos actuales.

2. Simula presencia en el hogar. Dejar alguna luz encendida ya no es suficiente. Usa enchufes inteligentes para activar luces, radios o televisores a diferentes horas del día. Programa persianas automáticas para que suban y bajen. Si es posible, instala sensores de movimiento que activen luces en patios o entradas. Y no olvides detener o redirigir el correo y la publicidad del buzón, ya que la acumulación delata la ausencia.

3. Vigila tu entorno. Observa si aparecen señales sospechosas cerca de tu puerta o en zonas comunes del edificio: símbolos, rayaduras, pegatinas o hilos invisibles. También presta atención a personas que merodeen frecuentemente por la zona sin motivo aparente o que pregunten por vecinos. Si detectas marcas, retíralas de inmediato y notifícalo a la policía. Avisa también a tus vecinos de confianza para que estén atentos a movimientos extraños mientras estés fuera.

4. Refuerza tu ciberseguridad. Si utilizas cerraduras inteligentes o domótica conectada, asegúrate de que tus redes Wi-Fi estén protegidas con contraseñas seguras y cifrado WPA3. Cambia las contraseñas por defecto de los dispositivos, mantén actualizados los firmware y evita compartir datos sensibles en redes públicas. Si puedes, instala cámaras IP con grabación en la nube y alertas en tiempo real al móvil. La vigilancia remota es cada vez más disuasoria si el ladrón sabe que puede ser grabado en directo.

Por último, recuerda: ninguna medida por sí sola es infalible. La prevención eficaz se basa en la combinación de tecnología, sentido común y colaboración vecinal. Mantenerte informado, proteger tu vivienda y comunicar cualquier anomalía puede marcar la diferencia entre ser objetivo o estar a salvo durante tus próximas vacaciones.

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