Manuel Aguilera: «Hay intereses oscuros interesados en destruir la reputación de Julio Iglesias»

Manuel Aguilera, periodista español radicado en Miami desde hace décadas y ex director de Diario Las Américas, intervino esta semana en el programa Ni más ni menos, con Yelenis Reina, para analizar el caso que rodea a Julio Iglesias tras la denuncia presentada en España por una organización internacional en nombre de dos exempleadas que trabajaron para el cantante en residencias del Caribe. Desde el inicio, Aguilera planteó que el asunto no puede leerse únicamente en clave penal. “Es un tema complejo porque hay un plano judicial en el que todos estamos expectantes de qué va a pasar, dando su derecho a las víctimas a denunciar y su derecho a Julio Iglesias a defenderse”, explicó, antes de introducir lo que considera el segundo eje del caso: “Paralelamente a eso hay una operación de organizaciones mediáticas que genera muchas dudas”.

Aguilera puso el foco en quién impulsa la denuncia. “Estas dos exempleadas alegan abusos sexuales, maltrato y golpes, pero ellas no son las que presentan directamente la demanda. Hay una organización muy concreta, Wom’s Link Worldwide, que no se ha comentado mucho, pero está demostrado que está financiada en parte por George Soros y que se define a sí misma como ecofeminista y anticolonialista. Eso ya te va dando pistas de por dónde puede ir el tema”.

Uno de los aspectos que más le llama la atención es la elección del escenario judicial. “Julio Iglesias es español, sí, pero los hechos no se producen en España y las presuntas víctimas no son españolas. ¿Por qué entonces en España? Seguramente por el clima político que hay. Se busca un territorio más proclive a que este tipo de denuncias tengan efecto y donde la presión política y mediática es mucho mayor”.

También quiso precisar en qué punto real se encuentra el proceso. “La Audiencia Nacional no está valorando todavía si admite los hechos por su gravedad o por la existencia de pruebas. Lo único que está valorando es si tiene competencia para investigar este caso. De hecho, a la defensa de Julio Iglesias no se le ha permitido personarse porque el tribunal aún no ha decidido si va a abrir instrucción”.

“Yo creo que hay que investigar, porque los testimonios tienen la suficiente gravedad», añadió, «pero realmente alrededor hay muchas cosas que llaman la atención”. Entre ellas citó la publicación de mensajes afectuosos posteriores y posibles conflictos empresariales en República Dominicana. “Tuve ocasión de hablar con un empresario de la zona de Punta Cana que, sin conocer los detalles del caso, me dijo: ‘Ese es el modus operandi de esta gente, cuando no consiguen algo, destruyen la reputación de otra persona’”.

Aguilera también analizó el lenguaje de los testimonios difundidos. “He visto el vídeo varias veces y aunque lo que cuentan me parece creíble, hay un storytelling, una literatura, que me hace pensar que hay alguien detrás ayudando a adornar el relato. Referencias a la esclavitud en el siglo XXI, a organizaciones jerárquicas… una organización jerárquica existe en cualquier empresa, también en una casa”. En su intervención, el periodista amplió el foco al contexto social de países como República Dominicana o Cuba. “Hay relaciones laborales muy deficientes, muy cercanas a la esclavitud, eso me lo creo más. Son mercados de la carne, como Tailandia o Camboya. Ahí se puede pasar cualquier cosa por dinero, y de eso no se quiere hablar”.

Más allá del desenlace judicial, Aguilera fue tajante sobre las consecuencias públicas del caso. “Aunque no haya sentencia, la reputación de Julio Iglesias está destruida. Le pasó a Plácido Domingo: no tuvo ninguna condena, pero sufrió una muerte civil total. Ha pasado a la historia como un acosador sexual sin haber tenido ninguna sentencia en contra. Lamentablemente creo que Julio Iglesias va por el mismo camino”. Mientras la Audiencia Nacional decide si asume o no la investigación, el caso sigue desarrollándose en un terreno donde justicia, política, medios e intereses empresariales se entrecruzan. “Si es culpable, que lo pague”, resumió Aguilera. “Pero si no lo es, que no se le haga un juicio mediático sin haber pasado por un juicio de verdad”.

Imagen publicada con la exclusiva de Libertad Digital

La denunciante de Julio Iglesias y su cuenta erótica en OnlyFans

Al hilo del caso, Libertad Digital publicó esta semana en exclusiva que una de las dos mujeres que denuncian a Julio Iglesias por presuntos abusos sexuales y otros delitos mantiene una cuenta activa en la plataforma de contenido erótico OnlyFans, abierta en 2020 y con publicaciones en 2021 —el mismo periodo en el que, según su propio testimonio, ocurrieron los hechos que ahora investiga la Fiscalía de la Audiencia Nacional dentro de la denuncia presentada el 5 de enero por la organización Women’s Link Worldwide.

 La exclusiva incluye fotografías que muestran a esta exempleada realizando posados sugerentes desde la mansión del cantante en Lyford Cay (Bahamas), un escenario que ella misma describe en su denuncia con términos extremos como «casita del terror», lo que introduce un elemento polémico y nuevo en un proceso que ya concentraba la atención mediática y judicial en España.

La estrategia de defensa de Julio Iglesias ante las graves acusaciones de dos exempleadas que lo señalan por presuntos abusos sexuales ha dado un giro con la publicación por parte del cantante de capturas de conversaciones privadas de WhatsApp, en las que las mujeres, identificadas ahora como Stephany y María Alejandra —y no solo como “Laura” y “Rebeca”— le expresan cariño y agradecimiento por su trato profesional durante y después de su relación laboral.

Según lo difundido por el cantante, los mensajes incluyen saludos, deseos de salud y afecto, lo que Iglesias presenta como evidencia de una relación cordial que contradice las versiones que sustentan las denuncias y, en su comunicado público, sostiene que esta supuesta “incoherencia” demuestra la falsedad de las acusaciones más allá de lo que representa el expediente judicial preliminar.


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