La gira ‘Corazones Legendarios’ de Loquillo recalaba en Málaga el pasado sábado, en el marco del 101 Music Festival, y el rocker catalán salió por la puerta grande de la plaza de toros de La Malagueta.
Abre el fuego con: ‘En las calles de Madrid’ («Dile a Pepe Risi que ya puede sonreír…»). La conexión con el respetable, que llenaba el coso taurino, es inmediata. Prosigue con ‘Línea clara’. La banda suena como una maquinaria perfectamente engrasada.

Suenan ‘María’ y ‘Pégate a mí’, guiño atronador y nostálgico a sus inicios con Trogloditas.
Turno para el country, primero ‘Creo en mí’, con gusto y estilo propios, y luego ‘El hombre de negro’, excelsa versión del tema homónimo del gran Johnny Cash.
En ‘Los buscadores’, se incorpora Dani Herrero, al saxo, instrumento felizmente recuperado para esta gira desde los tiempos de Liba Villavecchia. Se trata de un himno de nuevo cuño pergeñado por Luis Alberto de Cuenca, Gabriel Sopeña, Josu García y el propio Loquillo.
La intensidad no decae ni un momento. En ‘El Hijo de nadie’ («animal de rock and roll…»), la dignidad por bandera, honra sus orígenes como vástago de un estibador portuario.
«Málaga, Andalucía», son las primeras palabras de ‘El Loco’, que preceden a otro de sus himnos, ‘Salud y rock and roll’, con el teclista Germán San Martín acordeón en ristre. Y «a la memoria de Johnny Halliday», ‘Cruzando el paraíso’, con las miradas cómplices de Josu García e Igor Paskual.
Llega ‘El rompeolas’, tema bandera imperecedero del gran Sabino Méndez, con una introducción al estilo pedal steel guitar que introdujo Mario Cobo pero con la Gretsch de Igor Paskual. Y cede el protagonismo al público en el estribillo.

«Aquí sois la hostia», espeta. «Loco, Loco», corean.
«Borges decía que no era él, que era toda la conjunción de personas que había conocido. Es como esta canción compuesta por Igor Paskual, Memoria de jóvenes airados», aclara Loquillo. Inmenso Josu García en el solo.
Momento propicio para ‘Rock suave’, otro guiño al pasado glorioso. Los vellos como escarpias. Y ‘El último clásico’, otra reivindicación de tiempos pretéritos con valores que se han perdido…
En ‘Carne para linda’ se baja al foso y canta con el público a un palmo. Y en la misma onda glam rock, ‘El rey del glam’, éxito prestado de Alaska y Dinarama, en el que señala cariñosamente a Igor Paskual. La Malagueta vuelve a corear al unísono: «Loco, Loco».
«En el 79 canté por primera vez está canción», rememora. Suena ‘Rock and roll star’. De nuevo Sabino y el principio de todo… Irrumpe el saxo y la engrandece. Y sin solución de continuidad, ‘Rock and roll actitud’, con un novedoso efecto del teclista en la intro. Otro himno contemporáneo.
Emerge de nuevo la magia de Sabino con ‘La Mataré’, que introduce al bajo Alfonso Alcalá, que forma una dupla rítmica imbatible con un irreductible Laurent Castagnet a la batería. Momento álgido, con el público enfervorecido.
Y aún quedaba la traca final: ‘El ritmo del garaje’, donde pone a cantar a La Malagueta, ‘Feo fuerte y formal’ y la guinda a una noche memorable, ‘Cadillac solitario’. «Hay una edad en la que ya no me importa decir una mierda. Me hacéis feliz», espeta. Como despedida suena de fondo ‘El calor del amor en un bar’, de sus admirados Gabinete Caligari.

