La indigente que canta ópera en el metro desata la solidaridad internacional

Se llama Emily Zamourka. Tiene 52 años y se mudó de Rusia a Estados Unidos en 1991. Su sueño era ser cantante y durante años ha combinado su trabajo como profesora particular de música con actuaciones en la calle acompañada por su violín, valorado en cerca de 10.000 euros. Hace tres años que tuvo que dejar el violín. Zamourka ha dado versiones ligeramente diferentes: que se lo robaron o que un hombre se lo rompió en la calle. De todas formas, la mujer ha dado una tercera explicación de por qué tuvo que dejar de tocar en 2016: un hombre la empujó cuando viajaba en autobús y se fracturó la muñeca.

Desde entonces perdió sus únicas fuentes de ingresos, se quedó sin hogar y fue perdiendo todos sus recursos hasta terminar en durmiendo entre cartones en la calle y cantando ópera en el metro de Los Ángeles.

El pasado 26 de septiembre, la policía de Los Ángeles publicó su video y se volvió viral –supera ya las 950.000 reproducciones-:

Las imágenes de la indigente de voz prodigiosa que canta O mio babbino caro, de Puccini, en el metro han dado la vuelta al mundo, desatando una ola de solidaridad. Un usuario de GoFundMe ha iniciado una campaña para comprarle un nuevo violín -y ayudarle a lograr alojamiento- y supera ya los 50.000 dólares. Además numerosas personas se han ido acercando al metro donde suele actuar para ofrecerle ayuda o contratarla para eventos musicales. Zamourka considera que todo lo que está pasando es «un milagro».

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