En la mañana del miércoles 28 de enero, la red eléctrica española vivió un sobresalto con el fantasma del apagón, similar en espíritu al que paralizó el país en abril de 2025, que habría llegado además en plena crisis de las infraestructuras y bajo un fuerte temporal de invierno. La protagonista fue, una vez más, la energía eólica: la previsión de generación para las primeras horas del día falló en unos 2 GW, dejando un hueco importante en la producción eléctrica que amenazaba la estabilidad del sistema. Para evitar otra catástrofe con las renovables en la diana, Red Eléctrica cortó el suministro a las grandes industrias, o redujo drásticamente su consumo. El parón industrial afectó solo a empresas inscritas en el SRAD, principalmente acerías, químicas, cementeras y otras grandes fábricas.
Es decir, esta vez sí se activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo preventivo que consiste en pedir a las grandes industrias que corten o detengan su consumo eléctrico hasta salvar la situación. La interrupción duró aproximadamente dos horas y afectó a unos 860 MW de consumo industrial, lo suficiente para equilibrar la red y mantener la electricidad estable en hogares, hospitales y comercios.

Los molinos se apagan cuando sopla demasiado viento
El fallo de esta mañana se debió a un error de previsión sobre la producción eólica: los operadores esperaban más energía del viento de la que realmente sopló en las primeras horas. Además, las turbinas eólicas están diseñadas para apagarse automáticamente cuando el viento sopla demasiado fuerte, como medida de seguridad para proteger las palas y la maquinaria de daños mecánicos. Por eso, aunque el viento pueda parecer “bueno” para generar electricidad, cuando supera ciertos límites, las turbinas se desconectan reduciendo la producción y obligando a que la red busque otras fuentes o active mecanismos como el SRAD para mantener el suministro estable.
A diferencia del gran apagón de 2025, cuando la red colapsó en cuestión de segundos y el SRAD no se activó, hoy sí intervino de urgencia, en parte porque la caída fue de menor volumen, y la planificación hoy es más prudente de lo que era entonces. Tras el desastre que supuso para el Gobierno de Sánchez aquel apagón, Red Eléctrica ha decidido no llevar el sistema al límite con una escalada imprudente de renovables, como ocurría entonces. Hoy, en cambio, se aplicó el freno de mano antes de que fuera demasiado tarde, también porque el Gobierno ha presionado a Red Eléctrica tras el enorme coste político que trajo consigo aquel histórico apagón impropio de economías desarrolladas.
En cuanto a los costes de este nuevo sobresalto, el SRAD no es barato, pero sigue siendo la opción más económica frente a un apagón total. Solo por el paro efectivo de estas industrias hoy, el coste podría rondar los 100 000 €, y sumando compensaciones por disponibilidad, podría acercarse a los 150 000–200 000 €. Una cifra modesta si se compara con el coste de un apagón general, que se mide en millones de euros en pérdidas económicas y daños colaterales.
Uno de cada tres españoles culpa a las renovables
Precisamente acaba de publicarse una encuesta de Sigmados sobre el apagón, que sugiere que uno de cada tres españoles cree que el apagón fue causado por un “exceso de energías renovables” en la red eléctrica —especialmente solar y eólica— y no por factores técnicos relacionados con el control de la tensión, como han señalado los informes del Gobierno.
Sin embargo, hay que subrayar que esta encuesta fue encargada por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), una organización que tiene interés directo en mejorar la imagen y la aceptación de la energía solar. Esto no invalida los datos, pero sí obliga a leerlos con cautela. Quizá eso explica el dato más abrumador: «El 84,2% de los españoles considera que la energía solar fotovoltaica es una alternativa viable y sostenible para generar electricidad en España».
Por lo demás, sorprende que, según la encuesta, un 10% de los españoles todavía cree hoy que el apagón se debió a un ciberataque, que fue la hipótesis en la que insistió Pedro Sánchez incluso 24 horas después del apagón, cuando ya había sido desmentido en varias ocasiones por la propia Red Eléctrica.
