Desclasificamos la BSO del 23-F: la crónica de Juan Palacios en forma de tanguillo

El Gobierno desclasifica hoy los archivos secretos del 23-F. Fascinante. Nosotros preferimos desclasificar otro documento olvidado: los Tanguillos del golpe (1981) de Juan Palacios, alumbrados en un España que vivía todo con buen humor. Su autor, Juan Palacios, un personaje casi imposible en la España contemporánea. Hay hombres que nacen con un talento. Juan Palacios nació con veinte. El 6 de marzo de 1945, en Trigueros, provincia de Huelva, vino al mundo alguien que, de haber vivido en Silicon Valley en lugar de la Andalucía, se habría aburrido muchísimo a pesar de su capacidad innata para la multitarea.

Durante mucho tiempo en España la primera frase de sus Tanguillos funcionaba como una contraseña para detectar a los del buen humor y la juerga. A la llamada de «Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación», alguien debía responder al instante: «Jodieron la investidura del jefe de la nación».

El currículum oficial del autor ya impone: aparejador, constructor, promotor, dibujante, compositor, fotógrafo, reportero, poeta, cantante, guionista, pintor, escultor, empresario… y según las fuentes, «un largo etcétera». Ese etcétera es, en sí mismo, la biografía de tres personas normales. Estudió Aparejadores en Sevilla —porque alguien tenía que hacer algo sensato en esta historia— y ejerció como tal hasta 1973, cuando tomó la decisión de marcharse a Madrid y meterse en el indefinible mundillo de las revistas del destape.

El Golpe, los tanguillos y el despido de TVE

En 1981, Juan Palacios llevaba trabajando para Redacción de Noche, informativo de la segunda cadena de TVE, produciendo una caricatura diaria desde finales de los setenta. El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Tejero entró en el Congreso armado con una pistola, un tricornio y toda la parafernalia que ya conoces. El golpe duró dieciocho horas. Juan Palacios tomó nota para su particular crónica. Pocos meses después compuso el Tanguillo del Golpe y las Sevillanas del Susto, publicados ese mismo año en el sello Olympo en un single de vinilo de 7 pulgadas. La letra era un cachondeo cósmico, aunque algunos todavía no estaban preparados para reírse del 23-F. La música no era nueva: Palacios la tomó prestada de Tanguillos de la defensa, canción que Manolo Escobar había popularizado en la película Juicio de faldas (1969).

El Tanguillo describía la entrada de los guardias civiles en el Congreso, ridiculizaba a Tejero con afecto sardónico, y reservaba sus sátira más cachonda para el comunista Sagaseta, rezando el Credo de rodillas. En Sevillanas del susto, Felipe González se veía enroscándose en el suelo «como un buñuelo» al primer disparo, mientras Santiago Carrillo salía amenazando con cantarle el Cara al Sol al golpista si ganaba. En cambio, el vicepresidente Gutiérrez Mellado —ese militar que se plantó físicamente ante los guardias civiles— recibía un tratamiento épico en los Tanguillos: «De repente el Guti se fue pal Tejero / ay coño qué susto nos matan al viejo». El héroe de la noche, según Palacios, el Rey: «Si el Borbón no lo remedia / nos quitan la democracia». Visión canónica de la Transición, en compás de tanguillo. Entre la sátira de las Sevillanas del Susto, Suárez aparecía neutral, González cobarde, Carrillo con la sombra de Paracuellos, y Fraga, no salía criticado políticamente sino por gordo.

El resto de la historia se escribe como de costumbre. La letra hizo más gracia a las derechas que a las izquierdas, y daba igual que el autor estuviera en contra del golpe. Así que poco después, los socialistas de González, cuando llegaron a TVE, echaron a Palacios «por facha». El propio Palacios lo contó años después con cierto cachondeo: «Los socialistas me echaron de la tele por facha. La cosa acabó con mi despido de TVE, pero no le guardo rencor a Chaves por eso».

En 1988 publicó el disco 9 cronicaturas, que incluía canciones como Butragueño, La pensión de la Pantoja, La declaración de la renta, o Sabrina. Y dos años atrás, se había cachondeado ampliamente del sí pero no y no pero sí del Gobierno socialista frente a la OTAN, con Los tanguillos de la OTAN.

Post-TVE: la creatividad desbordada

Expulsado de la televisión pública por vaya usted a saber qué, Palacios pasó a la COPE, luego a la mítica Antena 3 de Radio —donde cerró durante tres años el programa de Antonio Herrero, guitarra en mano, con una canción diferente adaptada a la actualidad del día— y posteriormente llegó a ABC, donde produjo caricaturas políticas durante casi veinte años. Simultáneamente colaboró en Blanco y Negro, Época y Cambio 16.

Por las noches, según su colega Tomás González-Martín, salía de ABC a las siete de la tarde y a las nueve estaba en una sala de fiestas cantando, tocando la guitarra y caricaturizando en directo al alcalde Álvarez del Manzano. Con dos manos. Al mismo tiempo. Con la llegada de las cadenas privadas volvió a la pequeña pantalla: Antena 3, luego Tele 5 con Manolo Escobar en Goles son amores —curioso reencuentro con el hombre cuya melodía había tomado prestada años antes—, luego Las Mañanas de Tele 5 con José María Iñigo, del que siempre dijo que había sido su trabajo favorito en televisión. En 1995 añadió la pintura al óleo a su lista. Luego la escultura. Luego una tienda de escultura. Ganó el Premio del Público en la Olimpiada del Humor y el Mariano José de Larra de Periodismo Gráfico. Una vida vividísima.

Juan Palacios Clemente murió en Huelva el 28 de marzo de 2019, a los 74 años, con el parkinson como último adversario y un palmarés que habría agotado a cualquier comité de cinco personas. Él lo hizo solo, y encima estudiando para aparejador. «Y yo estudié para ser aparejador toda la vida», decía. Hubo una España repleta de humor y de genios.

Detalle de Juan Palacios en acción, en una crónica-homenaje en ABC.

La letra de los célebres Tanguillos del Golpe

Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación
jodieron la investidura del jefe de la nación
secuestraron al Gobierno, la prensa y la oposición.

Allí estaba Tejero vaya un pitote
con un tricornio negro
su traje verde y con sus bigotes
Se subió a la escalera
y les habló:
“esténse todos quietos
ay, por favor”.

Estaba la gente cagaíta de miedo
bajo sus escaños tiraos por el suelo.
De repente el Guti se fue pal Tejero
ay coño que susto nos matan al viejo

Tejero como ya dije
sin moverse de su sitio
se puso a pegarle tiros al techo del hemiciclo
Suárez se queda quieto, Carrillo no mueve un dedo
y el pobre de Sagaseta rodilla en tierra rezando el Credo
y hasta se empinan los rizos de la cabeza del Escuredo.

¡Qué nochecita pasamos los españoles, vaya una gracia!
si el Borbón no lo remedia
nos quitan la democracia,
las huelgas los sindicatos y hasta la Constitución.

Los tanques por Valencia van como locos
menos mal que Juan Carlos me los convence poquito a poco.
Y al ver como se pone la situación
se reúne la Junta de Estao Mayor.

Y al cabo de un rato sacan una nota
diciendo “Tejero, no seas cabezota.
Ríndete al momento, no seas desgraciao
que los golpeteros te han abandonado».

Tejero sin inmutarse, sin bajarse del poyete
le hace un corte de mangas al Aramburu Topete.
“De aquí no se mueve nadie, soy el Caballo de Troya
y estoy dispuesto a cargarme
medio Congreso si no me apoyan
que estoy hasta los bigotes de que me tomen
por gilipollas».

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